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Trump da vía libre al ataque turco contra las fuerzas kurdas en Siria

EE UU cambia de política en la zona al permitir la ofensiva de Erdogan contra sus aliados

Estambul 

El Ejército de Turquía se prepara para lanzar una nueva incursión en Siria, esta vez en zonas del norte y noreste del país en manos de milicias kurdas, después de que el presidente de EE UU, Donald Trump, diese vía libre a su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, para que ataque a quienes hasta ahora han sido los principales aliados estadounidenses en suelo sirio. En una conversación telefónica el domingo por la noche entre ambos mandatarios, Trump prometió que los cerca de sus 2.000 efectivos militares desplegados en la zona “no apoyarán ni se involucrarán en la operación turca” y tampoco permanecerán “en el área cercana”. Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), dirigidas por la milicia kurda YPG, han acusado a Washington de traicionarles y se cree que podrían negociar con el régimen de Bachar El Asad y con Rusia una posible defensa ante el inminente ataque turco.

En la mañana del lunes, siguiendo las directrices de Trump, las tropas estadounidenses comenzaron a abandonar las bases y puesto de observación a lo largo de la frontera turco-siria, según mostraron agencias de noticias y fuentes locales. Antes de partir en visita oficial a Serbia, el presidente Erdogan confirmó el repliegue estadounidense y advirtió de que la operación militar turca es cuestión de días, si no de horas: “Hay una frase que usamos siempre, podemos llegar cualquier noche, sin previo aviso”. “Estamos decididos a garantizar la supervivencia y seguridad de Turquía limpiando la región de terroristas”, tuiteó el ministro de Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu. Ankara considera terrorista a las YPG dados sus estrechos lazos con el PKK, grupo armado kurdo que actúa en Turquía desde 1983 con atentados y ataques a las fuerzas de seguridad.

Las Fuerzas Armadas de Turquía y Estados Unidos ya negociaban desde hace semanas el establecimiento de una zona tapón. En el marco de un acuerdo alcanzado en agosto, se habían desplegado patrullas conjuntas turco-estadounidenses en algunos puntos al sur de la frontera turca y las FDS habían accedido a apartar sus combatientes y armas pesadas a una distancia de entre 5 y 14 kilómetros de la frontera, según la zona. Pero la implementación del acuerdo iba demasiado lenta para el gusto de Ankara, y de ahí que Erdogan apelase directamente a Trump, con el que tiene más sintonía que con el Pentágono. Este organismo estadounidense, en los últimos años, ha desarrollado cierta desconfianza hacia sus pares turcos y ha virado hacia una posición más favorable a las milicias kurdas pues, al fin y al cabo, éstas han sido sus compañeras de armas en la derrota del Estado Islámico en Siria (ISIS).