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A los 8 años ella contrajo coronavirus, pero sus padres no lo supieron hasta que?

A sus ocho años, la pequeña Xitlali se contagió de coronavirus sin presentar ningún síntoma. Sus padres nunca supieron que la niña estuvo enferma de COVID19 hasta que fue llevada de emergencia al hospital con los labios morados, los ojos rojos y delirando.

Lo más doloroso para Rosa Vásquez, madre de la niña, fue cuando un sacerdote llegó al cuarto donde se encontraba Xitlali, oró por ella y la bendijo. Ese fue el único día que la madre y su esposo pudieron estar presentes con la niña.

 

Xitlali se enfrentaba a las complicaciones del COVID-19 en la unidad intensiva de Children's Hospital Los Angeles.

(Cortesia)

“Xitlali casi se muere”, dijo Vásquez. “Nunca me pasó por la cabeza que mi hija podría tener coronavirus y vivir las complicaciones de esta enfermedad, pero así fue”, señaló ella enfatizando que comparte su historia para alertar a otros padres acerca de una enfermedad que los doctores aún no pueden descifrar por completo.

Vásquez no sabe cómo la niña contrajo COVID19, pero teme que ella pudo haberla contagiado.

Ambas, la niña y ella viajaron a México por breve tiempo y regresaron el 25 de marzo. Para el primero de abril Vásquez y su esposo se sentían tan mal que estuvieron en cama durante 10 dias con fiebre, tos seca, vómito y sin olfato.

“Cada uno guardó su cuarentena. Solo nos levantábamos a tomar té. Ya que sospechábamos que teníamos coronavirus, nos conservamos lejos de nuestros hijos, uno de 24 años, un niño de 12 y Xitlali, de 8. Limpiábamos todo lo que tocábamos, pero mi hija es muy apegada a mí, y a veces venía a mi cuarto a acostarse a mi lado”, relata Vásquez.

Una vez que la pareja se sintió mejor, los dos fueron a hacerse la prueba del coronavirus, pero resultaron negativos.

En menos de dos semanas de estar en cama, Vásquez y su esposo se empezaron a sentir mejor. Por su parte, Xitlali nunca tuvo síntomas que indicaran que tenía coronavirus hasta casi dos meses después al presentar una complicación derivada del COVID-19.

Tres días antes de terminar en la sala de cuidados intensivos la noche del 9 de mayo, un doctor diagnosticó a Xitlali con infección estomacal, y le dieron tylenol para bajar su fiebre.

Xitlali había tenido diarrea y luego constipación antes de su visita virtual al doctor, por lo que su madre también le había comprado un medicamento para el estómago.

“No estaba muy preocupada por su salud, después de todo el doctor ya me había dicho lo que tenía la niña, pero todo cambio rápidamente cuando su salud empezó a empeorar”, dice Vásquez entre lágrimas.

Para el 9 de mayo en la tarde, Vásquez tenía que trabajar, por lo que dejó a la niña con su padre y su hermano mayor. A las dos horas de haber llegado a su empleo de mesera, ella tuvo una llamada de su hijo diciéndole que tenía que regresar a casa porque la niña tenía la temperatura tan alta que estaba delirando y no reconocía a su familia.

Durante su camino a casa, la madre llamó a un teléfono de emergencias que le habían proporcionado en su trabajo. Al llegar a su casa, una doctora la pudo atender, e igual que el doctor anterior le aseguró que la niña tenía una infección. Sin embargo, cuando pidió verla por la pantalla, le dijo a Vásquez que la llevara de emergencia a Children’s Hospital Los Angeles.

La lengua de Xitlali estaba blanca, sus ojos inyectados de sangre y le era casi imposible abrirlos. Su boca se encontraba tan seca que sus labios lucían morados.

La niña fue atendida de inmediato al llegar al hospital, le hicieron la prueba del COVID-19 y otros estudios. Tras análisis de sangre le detectaron los anticuerpos que marcaban que ella había tenido coronavirus previamente y ahora tenía el síndrome inflamatorio multisistémico en niños (MIS-C), una afección en la que diferentes partes del cuerpo pueden inflamarse, como el corazón, los pulmones, los riñones, el cerebro, la piel, los ojos u órganos gastrointestinales.

Los Centros de Control y prevención de Enfermedades aseguran que todavía no se sabe qué causa MIS-C. Sin embargo, saben que muchos niños con MIS-C tenían el virus que causa COVID-19 o habían estado cerca de alguien con COVID-19. Si bien el síndrome también afecta a los adultos jóvenes, el niño promedio con la enfermedad tiene 8 años.

Más del 70% de los casos reportados han ocurrido en niños hispanos (187 casos) o negros no hispanos (153 casos), de acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedadades (CDC).

“Los doctores no me daban aliento positivo, solo me decían que no sabían cómo la niña iba a reaccionar. Ella era la primera que trataban con esta enfermedad en el Children’s Hospital y no sabían mucho al respecto”, dice Vásquez.

“Pensaba que mi hija se iba a morir si los mismos expertos no sabían qué era lo que pasaba con ella exactamente. En una ocasión su corazón se detuvo por segundos”, agrega la señora.

“En otra ocasión, sentí que me despedía de mi niña al entrar un sacerdote a rezar a su cuarto… Xitlali abrió los ojos siete días después de ingresar al hospital”, dice Vásquez.

La MIS-C puede ser grave, incluso mortal, pero la mayoría de los niños a los que se les ha diagnosticado la afección han mejorado con la atención médica.

Xitlali se había convertido en una víctima más de COVID-19 y sus complicaciones.

 

Xitlali muestra sus ojos rojos antes de ingresar al hospital de urgencias.

Xitlali muestra sus ojos rojos antes de ingresar al hospital de urgencias.
(Cortesia)

La madre hace una pausa y no sabe si reír o llorar: “Cuando Xitlali despertó estaba enojada, tenía sed y quería comer… entonces supe que estaba bien, era esa niña que yo conozco”.

Xitlali celebró su cumpleaños número nueve en julio, pero ahora su familia debe cuidar de cerca su diabetes tipo 1, otra aparente secuela de su enfermedad.

La doctora Jackie Szmuszkovicz, cardióloga pediátrica del Children’s Hospital Los Angeles, señala que Xitlali fue dada de alta 12 días después de estar hospitalizada.

“La niña era muy saludable antes de ser hospitalizada. Cuando sus padres la trajeron su corazón estaba muy debilitado y tenía niveles de azúcar en la sangre extremadamente elevados, dilatación de la arteria coronaria, daño renal agudo y líquido en sus pulmones, que requieren asistencia respiratoria, así que necesitaba permanecer en la unidad de cuidados intensivos”, dice la doctora.

Children’s Hospital ha tratado a un total de 20 niños con MIS-C, todos ellos dados de alta y en buen estado desde que empezó la pandemia.

Hasta el 6 de agosto, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos habían confirmado 570 casos de MIS-C en 40 estados y el Distrito de Columbia, incluidas 10 muertes, dice Szmuszkovicz.

“Felicitamos a los padres de Xitlali por su respuesta, y al mismo tiempo le pedimos a los pediatras y padres de familia estar atentos a cualquier síntoma”, dice la doctora, quien enfatiza el uso de mascarilla en niños y la higiene constante.

“Esta es una condición rara, pero muy grave y el mensaje que queremos dar es que, aunque los niños estén muy enfermos, ellos responden al tratamiento efectivamente si son tratados a tiempo”, dice la doctora.

La señora Vásquez les recomienda a los padres no preguntarle a la abuelita o la vecina por remedios caseros diciendo que la mejor opción es llevarlos a urgencias con gente profesional que tiene la capacidad para atenderlos.

“Mi hija es parte de mi vida. Sin ella estuviera parcialmente muerta… No esperen hasta que sea demasiado tarde. Tomen la enfermedad del coronavirus en serio y cuiden a los niños, porque no todas las historias tienen finales felices”, dice Vásquez.