las recientes declaraciones del mandatario Daniel Ortega han puesto en duda la celebración de futuros procesos electorales en la nación centroamericana.
La tensión política en Nicaragua escaló tras la convocatoria de emergencia de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para analizar la crisis del país. Ante el llamado del organismo regional a una reunión de cancilleres, la copresidenta Rosario Murillo lanzó severas descalificaciones verbales contra los sectores de la oposición en el exilio, a quienes calificó de «traidores» y «mercenarios».
La reacción del Ejecutivo ocurre en un contexto de crecientes medidas para consolidar el control político estatal:
Reforma Constitucional: La Asamblea Nacional presentará avances para extender el período presidencial de seis a siete años de forma renovable, elevando a rango constitucional la inhabilitación política para declarados «traidores a la patria».
Incertidumbre Electoral: Pese a que el calendario ajustado contemplaba comicios generales, las recientes declaraciones del mandatario Daniel Ortega han puesto en duda la celebración de futuros procesos electorales en la nación centroamericana.
OEA aprueba evaluar medidas ante el régimen de Nicaragua pese a la abstención de México






