El denunciante sostiene que presentó ante las autoridades una diligencia con documentación relacionada con el funcionamiento de la compañía y solicitó que se investigue a todas las personas que pudieran estar involucradas en la operación.
25 de agosto de 2026
GRACIAS, LEMPIRA.— Una nueva denuncia ha puesto bajo la lupa a la empresa HLV, vinculada a la plataforma Horizonline Investment Group, luego de que su gerente en Gracias, Lempira, Josué Portillo, acudiera ante el Ministerio Público (MP) para denunciar una presunta estructura de estafa y amenazas de muerte.
Portillo asegura que, lejos de haber sido uno de los responsables del supuesto mecanismo de captación de dinero, terminó convirtiéndose en una de las personas afectadas por la organización que, según su relato, operaba en distintas zonas del occidente de Honduras y captaba ciudadanos mediante promesas de elevados rendimientos económicos.
“Estamos denunciando el crimen de estafa y amenazas a muerte”, afirmó Portillo, quien aseguró haber recibido constantes intimidaciones de personas que anteriormente fueron reclutadas por él en diferentes sectores de la zona occidental del país.
Su denuncia adquiere especial relevancia debido a que el caso presenta características similares a otros esquemas de captación irregular de dinero que han provocado fuertes pérdidas económicas a ciudadanos hondureños.
De empleado a denunciante
De acuerdo con el relato de Portillo, HLV comenzó a operar en la zona desde finales de 2024. Sin embargo, él habría sido incorporado a la estructura hasta marzo de 2026.
Antes de aceptar el puesto, asegura que solicitó información sobre la empresa, revisó documentos y verificó lo que consideraba la cadena legal de la organización.
“Me crié en Estados Unidos y este tipo de trabajos son muy normales. Me confié porque me mostraron documentos en regla y los verifiqué, entonces empecé a trabajar con ellos”, relató.
La confianza inicial, según explica, comenzó a cambiar cuando surgieron problemas relacionados con el funcionamiento de la plataforma y los recursos depositados por los participantes.
Portillo afirma que posteriormente comprendió que el modelo bajo el cual operaba HLV podría corresponder a un esquema piramidal o Ponzi, una modalidad en la que los rendimientos prometidos a participantes anteriores pueden depender de la incorporación de nuevos inversionistas y del ingreso constante de capital.
El denunciante insiste en que él también habría sido engañado y que su intención ahora es que las autoridades determinen responsabilidades.
Cientos de afectados reportan problemas para retirar su dinero
Uno de los principales elementos que ha generado preocupación entre los participantes es la imposibilidad de acceder a la plataforma digital y retirar los fondos que habían colocado en el sistema.
Según las denuncias conocidas sobre el caso, varias personas aseguran haber perdido cantidades que van desde aproximadamente 50,000 hasta más de 200,000 lempiras.
La magnitud de las pérdidas individuales ha elevado la preocupación entre las familias que participaron en el supuesto esquema, especialmente porque buena parte de los recursos habrían sido entregados bajo la expectativa de obtener ganancias en períodos relativamente cortos.
La empresa habría captado fondos principalmente a través de mecanismos digitales, aunque también habría contado con presencia física en sectores como La Entrada, Copán, y Gracias, Lempira.
El cierre o la interrupción del acceso a la plataforma habría dejado a numerosos participantes sin posibilidad de comprobar el estado de sus inversiones o solicitar el retiro de los fondos.
Para los denunciantes, esta situación constituye una señal de alarma que requiere una respuesta inmediata de las autoridades.
Denuncian que el alcance podría ser masivo
Portillo sostiene que el número de personas vinculadas al esquema podría alcanzar hasta un millón de afectados o participantes, una cifra que deberá ser comprobada mediante una investigación oficial.
La magnitud de esa afirmación hace que el caso trascienda las pérdidas individuales y genere preocupación sobre el posible impacto económico y social que tendría una operación de esa dimensión.
El gerente de HLV en Gracias pidió al Gobierno y a las instituciones encargadas de investigar delitos financieros actuar antes de que los recursos presuntamente movilizados puedan ser retirados o trasladados fuera del sistema financiero.
“No podemos permitir que este tipo de personas sigan actuando, defraudando al pueblo hondureño”, manifestó Portillo.
También aseguró que está dispuesto a continuar con la denuncia hasta las últimas consecuencias.
“Conmigo se equivocaron; voy a llegar hasta las últimas instancias”, declaró.
Una estructura que despierta interrogantes
La denuncia plantea varias preguntas que deberán ser respondidas por las autoridades: quiénes estaban detrás de HLV, bajo qué figura legal operaba, de dónde procedían los fondos, qué rendimientos se ofrecían a los participantes, cómo se realizaban los pagos y cuál era el destino final del dinero captado.
También será necesario establecer si la compañía contaba con las autorizaciones correspondientes para captar recursos del público y si sus operaciones se encontraban sujetas a supervisión financiera.
Hasta ahora, las acusaciones forman parte de una denuncia que deberá ser investigada y corroborada por las instituciones competentes.
La Fiscalía tendrá que determinar, mediante las diligencias correspondientes, si existió una estructura criminal organizada, quiénes participaron en ella y cuál sería el monto real de los recursos involucrados.
El fantasma de Koriun vuelve a aparecer
El caso HLV inevitablemente recuerda a Koriun Inversiones, uno de los mayores escándalos recientes relacionados con la captación de dinero en Honduras.
Koriun adquirió notoriedad especialmente durante 2024, después de haber extendido sus operaciones a distintos sectores del país y atraer a miles de ciudadanos mediante promesas de elevados rendimientos.
La empresa llegó a captar a alrededor de 35,000 inversionistas en al menos siete departamentos, de acuerdo con los datos citados en torno al caso.
Uno de los principales atractivos era la promesa de un rendimiento de aproximadamente 5 por ciento semanal, una oferta que resultó especialmente llamativa para ciudadanos que buscaban una alternativa para mejorar sus ingresos.
Entre los participantes se encontraban extrabajadores de maquilas y personas afectadas por el desempleo y las dificultades económicas.
Koriun había comenzado operaciones años antes en San Pedro Sula, pero posteriormente adquirió una fuerte presencia en Choloma, Cortés, donde su crecimiento despertó especial atención.
Las advertencias que precedieron la intervención
Las señales de alerta alrededor de Koriun se intensificaron en febrero de 2025, cuando la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS) advirtió que la empresa no estaba autorizada para captar recursos del público y que los fondos entregados a la compañía no estaban protegidos por el Fondo de Seguro de Depósitos (Fosede).
La situación provocó un intenso debate sobre los controles existentes para impedir que empresas no autorizadas puedan captar dinero de ciudadanos bajo promesas de ganancias extraordinarias.
Posteriormente, en abril de 2025, las autoridades intervinieron Koriun, provocando un fuerte impacto entre los miles de inversionistas que habían colocado sus ahorros en la empresa.
El caso dejó una importante lección sobre los riesgos de entregar dinero a organizaciones que prometen ganancias muy superiores a las habituales del mercado sin contar con las autorizaciones financieras correspondientes.
HLV, un nuevo caso bajo investigación
Ahora, el nombre de HLV vuelve a colocar los esquemas de inversión de alto rendimiento en el centro de la discusión nacional.
Aunque existen similitudes entre las denuncias relacionadas con HLV y el caso Koriun, será la investigación oficial la que determine si ambas operaciones tienen algún vínculo o si se trata de estructuras completamente independientes.
Por ahora, la denuncia de Josué Portillo abre una nueva investigación y pone sobre la mesa la situación de las personas que aseguran haber entregado importantes cantidades de dinero y que actualmente no pueden acceder a sus fondos.
El caso también presenta un elemento adicional: las amenazas que, según Portillo, habría recibido después de denunciar públicamente lo ocurrido.
El denunciante asegura que algunas de las personas que él mismo ayudó a incorporar al sistema ahora lo responsabilizan por las pérdidas sufridas, situación que, según su versión, ha derivado en amenazas contra su vida.
Por ello, además de investigar la posible comisión del delito de estafa, las autoridades deberán establecer si efectivamente existen amenazas y quiénes estarían detrás de ellas.
La investigación será clave
La denuncia contra HLV plantea un desafío para las instituciones encargadas de combatir los delitos financieros y proteger a los ciudadanos.
La prioridad será determinar el número real de afectados, cuantificar las pérdidas, identificar a los responsables y establecer el recorrido de los recursos captados.
También será fundamental determinar qué documentación utilizó la empresa para generar confianza entre los participantes y si existieron mecanismos destinados a aparentar una operación legítima.
Mientras avanzan las investigaciones, los denunciantes esperan recuperar sus recursos y que las autoridades impidan que nuevas personas sean incorporadas al supuesto esquema.
El caso HLV apenas comienza a ser investigado, pero las denuncias sobre pérdidas de decenas y cientos de miles de lempiras, la imposibilidad de retirar fondos y los señalamientos de amenazas han encendido nuevamente las alarmas sobre las llamadas inversiones de ganancias rápidas en Honduras.
La experiencia de Koriun demuestra el enorme impacto que puede generar una operación de captación masiva cuando las advertencias llegan después de que miles de ciudadanos ya han comprometido sus ahorros.
Ahora corresponderá al Ministerio Público y a las demás instituciones competentes determinar si HLV constituye efectivamente un nuevo esquema piramidal, cuál fue su alcance y quiénes deberán responder ante la justicia por las pérdidas que denuncian sus participantes.
Por el momento, las acusaciones contra HLV y sus responsables son materia de investigación y deberán ser demostradas mediante el debido proceso.






