La comparecencia judicial ocurre luego de que en redes sociales comenzara a circular un video que generó una fuerte reacción entre los usuarios y que ahora forma parte de las investigaciones de las autoridades..
Danlí, El Paraíso. Los creadores de contenido conocidos en redes sociales como “Urías Lobo” y “Soy Rosel” llegaron este martes a los juzgados de Danlí, en el departamento de El Paraíso, para responder ante las autoridades por un caso en el que se les señala por el presunto delito de trato degradante contra un menor de edad.
El contenido provocó cuestionamientos debido a la participación de un menor de edad y a las circunstancias en que, aparentemente, se produjo la acción. A partir de la difusión del material audiovisual, las autoridades comenzaron a investigar lo ocurrido con el objetivo de establecer si existió una conducta constitutiva de delito y determinar quiénes tendrían responsabilidad en el caso.
Llegan a los tribunales
Durante la mañana de este martes, “Urías Lobo” y “Soy Rosel” se presentaron ante los juzgados de Danlí para enfrentar el proceso correspondiente.
La presencia de ambos tiktokers ante las autoridades marca un nuevo capítulo en un caso que rápidamente trascendió de las redes sociales al ámbito judicial. El hecho ha despertado interés debido a la popularidad de los involucrados y a la condición de vulnerabilidad que podría tener la persona afectada por tratarse de un menor.
Hasta ahora, las autoridades deberán establecer con precisión cómo ocurrieron los hechos, quiénes participaron, bajo qué circunstancias se produjo el corte de cabello y cuál fue la finalidad de entregar los 500 lempiras que aparecen relacionados con el incidente.
La investigación también deberá determinar si el menor actuó libremente, si existió algún tipo de presión o condicionamiento y si las personas involucradas tenían conocimiento de las posibles consecuencias de la acción que quedó registrada en video.
“Soy Rosel” asegura que no hubo mala intención
Antes de ingresar a la comparecencia, “Soy Rosel” se refirió públicamente al proceso y manifestó que confía en que las autoridades esclarezcan lo sucedido.
El creador de contenido aseguró que Dios conoce sus intenciones y sostuvo que el hecho no habría sido realizado con la intención de causar daño.
“Dios conoce mi corazón y sabe que no lo hicimos con mala intención. Hay que enfrentar los hechos cuando uno se equivoca. Estoy preparado para lo que viene”, manifestó.
Con estas declaraciones, el tiktoker dejó entrever que está dispuesto a afrontar el procedimiento judicial y que espera que las circunstancias del caso sean analizadas durante el proceso.
Sus palabras también reflejan el impacto que el caso ha tenido entre sus seguidores, debido a que la situación generó posiciones encontradas en las plataformas digitales.
¿Qué investigan las autoridades?
El punto central de la investigación será establecer las circunstancias exactas en las que se produjo el corte de cabello del menor.
Las autoridades deberán recopilar testimonios, analizar el material audiovisual y determinar quiénes estuvieron presentes durante el hecho. También deberán establecer qué ocurrió antes y después de la grabación y si existió consentimiento por parte de quienes legalmente corresponda para la participación del menor.
El hecho de que la acción haya sido grabada y posteriormente difundida en redes sociales también podría ser objeto de análisis dentro de la investigación, particularmente para determinar el propósito del video y el nivel de participación de cada una de las personas señaladas.
No obstante, será el desarrollo del proceso judicial el que permitirá determinar si existen elementos suficientes para atribuir responsabilidad penal a los involucrados.
Un caso que trasciende las redes
La situación protagonizada por “Urías Lobo” y “Soy Rosel” pone nuevamente sobre la mesa la responsabilidad que tienen los creadores de contenido cuando producen videos con personas que pueden encontrarse en una situación de vulnerabilidad.
Aunque los videos difundidos en plataformas como TikTok pueden alcanzar miles o incluso millones de reproducciones en cuestión de horas, las acciones realizadas frente a una cámara no dejan de estar sujetas a las consecuencias legales que correspondan.
En este caso, un hecho que inicialmente pudo haber sido presentado como una acción a cambio de dinero terminó provocando una investigación judicial y una fuerte discusión pública.
El proceso también deberá determinar si hubo intención de causar daño o si, como sostiene “Soy Rosel”, no existió una mala intención. Sin embargo, la ausencia de una intención expresamente dañina no sustituye la obligación de las autoridades de analizar las circunstancias concretas en las que ocurrió el hecho.






