Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como “Niño Guerrero” y considerado el máximo líder del Tren de Aragua, murió durante una operación conjunta entre autoridades de Estados Unidos y Venezuela, según fue anunciado el pasado 12 de junio.
La administración de Donald Trump presentó el hecho como un importante golpe contra el crimen organizado transnacional. Sin embargo, especialistas advierten que la desaparición de Guerrero podría tener un impacto limitado debido a la estructura fragmentada que actualmente caracteriza al Tren de Aragua.
“Niño Guerrero” inició su trayectoria criminal en el estado Aragua a comienzos de los años 2000, participando en actividades como narcotráfico, robo y hechos violentos. Tras ser capturado en 2010 por homicidio y enviado a la cárcel de Tocorón, logró escapar y posteriormente fue recapturado en 2013, momento en el que consolidó el nacimiento del Tren de Aragua desde el interior del penal.
Durante años, aprovechó el sistema penitenciario venezolano que otorgó amplio control a los llamados “pranes” dentro de las cárceles. Desde Tocorón, Guerrero estableció un centro de operaciones que le permitió dirigir actividades criminales y expandir la influencia de la organización.
Inicialmente dedicada a la extorsión, secuestro, sicariato, tráfico de drogas y robo de vehículos, la banda amplió posteriormente su alcance aprovechando la migración masiva de venezolanos hacia otros países. Así, el Tren de Aragua logró establecer presencia en naciones como Colombia, Perú y Chile, involucrándose además en trata de personas y tráfico de migrantes.
La situación cambió en septiembre de 2023, cuando el gobierno de Nicolás Maduro desplegó miles de efectivos para retomar el control de Tocorón. Sin embargo, al ingresar las fuerzas de seguridad, varios líderes de la organización, incluido “Niño Guerrero”, ya habían escapado.
Desde entonces, el control centralizado del grupo se debilitó y sus diferentes células comenzaron a operar con mayor autonomía, funcionando como una red de estructuras criminales independientes que conservan el nombre y la reputación de la organización.
En 2024, Estados Unidos ofreció una recompensa de cinco millones de dólares por información que permitiera capturar a Guerrero. Un año después, el Tren de Aragua fue catalogado por Washington como una organización terrorista extranjera.
Aunque la muerte de “Niño Guerrero” representa el fin de una de las figuras más emblemáticas del crimen organizado venezolano, analistas consideran que el Tren de Aragua continuará operando a través de sus distintas células en varios países de América Latina.






