Cuyas advertencias sobre Hamás nunca fueron escuchadas
Durante años, muchas jóvenes reclutas tuvieron allí una sola tarea: debían pasar horas en puestos de vigilancia, buscando señales de cualquier evento sospechoso.
Y comenzaron a ver cosas durante los meses previos a los ataques del 7 de octubre ejecutados por Hamás.
Vieron cómo se practicaban asaltos, observaron simulacros de toma de rehenes y se dieron cuenta de que los agricultores al otro lado de la valla se estaban comportando de manera extraña.
Noa -una agente cuyo verdadero nombre ha sido modificado para proteger su identidad- asegura que pasaron toda la información sobre lo que estaban observando a oficiales de inteligencia y de mayor rango, pero que no podían hacer más.





