ESPAÑA.- Carles Puigdemont, presidente de España, ha declarado la independencia pero la ha dejado en suspenso.
El presidente de la Generalitat ha afirmado esta tarde durante su comparecencia en el Parlament que asume, al presentar los resultados del referéndum, «el mandato del pueblo para que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república», pero ha propuesto que en las próximas semanas el Parlament «suspenda el efecto de la declaración de independencia para emprender un diálogo para llegar a una solución acordada».
El presidente catalán ha calificado la jornada del 1 de octubre de «éxito», a pesar de «todos los esfuerzos y los recursos para impedir el referéndum». «Más de dos millones de catalanes votaron porque vencieron al miedo», ha afirmado Puigdemont, que ha subrayado que «es la primera vez que una jornada electoral se desarrolla entre ataques policiales que cargan contra aquellos que hacen cola para meter su voto en una urna».
El presidente catalán ha asegurado también que es «muy consciente de que hay gente preocupada por lo que está pasando y lo que puede pasar», y se ha referido a las empresas que en los últimos días han cambiado su sede social a otras ciudades de España, asegurando que estas decisiones tienen más efecto «en el mercado» que «en la economía real de Cataluña».
«La única manera de garantizar la supervivencia es que Cataluña se convierta en un Estado», ha explicado Puigdemont, que también ha asegurado que «hasta 18 veces» pidieron acordar «un referéndum como el que se celebró en Escocia».
El jefe del Ejecutivo de Cataluña también se ha dirigido al conjunto de los ciudadanos españoles: «No somos unos delincuentes, no somos unos locos, no somos unos golpistas, no somos unos abducidos». «No tenemos nada en contra de los españoles. La relación no funciona y no se ha hecho nada para revertir la situación», ha añadido.






