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Informe especial: Situación actual de las Pandillas en Honduras

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Hallazgos principales

La pandilla Barrio 18 y la MS13 representan operaciones más pequeñas de lo que se había percibido en el pasado. La incorporación a una de estas maras y pandillas tiene un alto precio, y aquellos que buscan entrar para formar parte de sus filas frecuentemente son utilizados como carne de cañón. Los miembros más jóvenes incluso pueden ser obligados a servir en sus filas y muchos de ellos se marchan sin convertirse en miembros totalmente integrados.

Ambas, tanto la mara como la pandilla tienen una estructura nominalmente jerárquica, pero la verdadera naturaleza de sus operaciones es más horizontal. Muchos de los líderes tienen una relativa autonomía dentro de sus zonas de influencia, especialmente aquellos dentro de la estructura de Barrio 18.

La pandilla Barrio 18 depende aún de la extorsión dentro de sus áreas de influencia, lo cual está volcando a la población en su contra. La MS13, por otro lado, tiene una política de no recurrir a la extorsión dentro de sus propias comunidades, lo cual le ha ayudado a la mara a forjar una imagen más benevolente que la de sus rivales.

La MS13 depende mucho del narcomenudeo. Barrio 18 busca cada vez un mayor control de esta economía delictiva y las autoridades consideran que la batalla por la famosa “esquina” está motivando mucha de la violencia en las áreas donde operan ambos grupos.

Todas las pandillas y maras principales en Honduras dependen de los ingresos derivados de la extorsión en contra del sector del transporte público. Una mara o pandilla extorsionando al transporte público en Tegucigalpa puede tener ganancias netas de hasta US$2,5 millones por año. Es posible que haya colusión de las autoridades —particularmente de la policía— en estos círculos de extorsión.

Una comparación de las zonas en Tegucigalpa controladas por Barrio 18 con zonas controladas por la MS13 no arrojó ninguna diferencia estadística en la cantidad de homicidios. Esto a pesar del hecho que Barrio 18 tiene la reputación de ser la más violenta de las dos.

La pandilla Barrio 18 tiene como política enfrentar a las fuerzas de seguridad cuando estas entran a su territorio, mientras que la MS13 tiene la política de no oponer resistencia. Esta diferencia de enfoques podría condicionar su capacidad de corromper a las fuerzas de la seguridad.

Hay poca evidencia que sugiera que Barrio 18 esté desarrollando relaciones más profundas y cercanas con las organizaciones transnacionales de tráfico de droga. Sigue siendo un grupo delictivo con un nivel de subsistencia cuyo modus operandi depende primordialmente de la extorsión y de su propensión a utilizar la violencia.

Las autoridades opinan que los líderes de la MS13 tanto en El Salvador como en Honduras tienen la mirada puesta en convertirse en una organización delictiva transnacional, ampliando su participación en el tráfico de droga a gran escala y posiblemente convirtiéndoles en traficantes internacionales, la evidencia sin embargo, sigue siendo muy escasa.