sábado, marzo 7, 2026

Presencia hondureña en acto sandinista aviva polémica diplomática y posicionamientos ideológicos

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“Ya Naciones Unidas no sirve para nada. Hay que refundarla, y refundarla significa que desaparezca”, declaró Ortega ante una multitud de simpatizantes y representantes internacionales. 

MANAGUA, NICARAGUA — 20 de julio de 2025.
Una delegación oficial de Honduras integrada por altos funcionarios del gobierno se desplazó este fin de semana a Managua para participar en la conmemoración del 46 aniversario de la Revolución Popular Sandinista, encabezada por el presidente nicaragüense Daniel Ortega. La presencia del vicecanciller Gerardo Torres, el director ejecutivo del Fondo Social para la Vivienda (FOSOVI), Gilberto Ríos, y la diputada oficialista Silvia Ayala en el evento, ha despertado críticas y reacciones encontradas tanto en círculos diplomáticos como en el ámbito político nacional.

El evento, celebrado en la Plaza de la Fe, se desarrolló con la habitual carga simbólica del régimen sandinista, incluyendo actos culturales y un discurso central por parte de Ortega. El mandatario nicaragüense aprovechó la ocasión para lanzar duras críticas contra organismos multilaterales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a la que acusó de ser “un instrumento de los países imperialistas”.

“Ya Naciones Unidas no sirve para nada. Hay que refundarla, y refundarla significa que desaparezca”, declaró Ortega ante una multitud de simpatizantes y representantes internacionales. Señaló además que el organismo ha fallado en su responsabilidad de detener muertes y proteger a pueblos oprimidos, haciendo énfasis en los conflictos en Palestina, Irán y otras regiones del Medio Oriente.

Funcionarios hondureños entre aplausos y apretones de manos

La comitiva hondureña fue recibida cálidamente por el gobierno nicaragüense. En imágenes difundidas por la televisión estatal y medios afines, se vio al vicecanciller Gerardo Torres estrechando la mano de Ortega en señal de respaldo diplomático. La diputada Silvia Ayala, reconocida militante del Partido Libertad y Refundación (Libre), y Gilberto Ríos, conocido por sus posturas de izquierda radical, también estuvieron presentes en el palco de invitados especiales.

Si bien no hubo declaraciones oficiales por parte de los funcionarios hondureños en el marco del acto, su presencia fue interpretada por analistas como una señal política de cercanía entre el gobierno de Xiomara Castro y el régimen de Ortega, el cual ha sido objeto de fuertes cuestionamientos internacionales por la represión de opositores, cierre de medios de comunicación independientes y la concentración de poder.

Un discurso incendiario contra Occidente

Durante su alocución, Ortega también acusó a Europa y Estados Unidos de estar detrás de intentos por “destruir a Rusia y a China” a través de alianzas militares como la OTAN. Enfatizó que “los europeos gastan miles de millones de dólares en una guerra contra Moscú” y denunció lo que calificó como una campaña geopolítica imperialista.

Refiriéndose al conflicto en Medio Oriente, Ortega calificó al Estado de Israel como “criminal confeso” y denunció el respaldo militar que, según él, recibe de Estados Unidos y Europa para cometer “asesinatos diarios” en la región. “Quieren adueñarse de toda esa región y lo están haciendo tranquilamente”, expresó.

Asimismo, el mandatario centroamericano dirigió críticas a la falta de acción de la ONU ante lo que describió como crímenes en las deportaciones masivas de migrantes desde Estados Unidos. “¿Qué hace Naciones Unidas?”, se preguntó en tono retórico, al tiempo que la calificaba de “cómplice” de las grandes potencias.

Repercusiones en Honduras

La participación de altos funcionarios hondureños en un evento donde se emitieron declaraciones tan incendiarias ha generado inquietud en sectores de oposición y diplomáticos nacionales. Desde el Congreso Nacional, algunos diputados han solicitado explicaciones al Ejecutivo sobre los alcances de esta visita y si Honduras suscribe, aunque sea simbólicamente, los posicionamientos políticos de Ortega.

El Partido Nacional y el Partido Liberal criticaron duramente la visita. “No se puede hablar de soberanía y democracia en un país como Nicaragua, donde se persigue al que piensa diferente”, declaró un legislador liberal que pidió anonimato. “La política exterior hondureña está cruzando líneas peligrosas”, añadió un representante del Partido Nacional.

Por su parte, analistas internacionales consideran que esta cercanía entre Tegucigalpa y Managua forma parte de un giro ideológico visible en la política exterior del gobierno de Xiomara Castro, que ha venido estrechando lazos con gobiernos considerados autoritarios, como Venezuela, Cuba, China y Nicaragua.

Conclusión

Mientras desde el oficialismo se guarda silencio sobre el significado político de esta participación, la presencia de figuras como Gerardo Torres, Gilberto Ríos y Silvia Ayala en el acto sandinista podría tener implicaciones tanto diplomáticas como internas, en un contexto regional marcado por tensiones geopolíticas y disputas ideológicas. En medio de una creciente polarización en Honduras, esta visita refuerza la percepción de alineamiento con gobiernos que promueven una narrativa antiimperialista, aunque a costa de su reputación en materia de derechos humanos y gobernanza democrática.

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