El Ministerio Público puso en marcha un amplio operativo judicial que derivó en la captura de once funcionarios y exfuncionarios del Banco Central de Honduras (BCH), señalados de su presunta participación en un caso de malversación imprudente relacionado con un millonario desfalco a la institución.
Entre los principales acusados figura Arlen Fernando Cerrato Díaz, actual gerente del BCH en San Pedro Sula, a quien la Fiscalía atribuye 35 delitos de malversación imprudente. Asimismo, fue requerido Virgilio Antonio Villalobo Gálvez, exjefe de la División de Operaciones, señalado por 32 cargos vinculados al mismo expediente.
La lista de imputados también incluye a los gerentes Aracely O’Hara Guillén y Carlos Fernando Ávila Hernández, además de la exgerente noroccidental Ana Cristina Oliva Cáceres y los empleados Alex Caballero, Luis Avilés, Edgardo Álvarez, Horacio Laínez, Williams Arévalo y Marco Tulio Nájera.
De acuerdo con la acusación presentada por la Fiscalía Especial para la Transparencia y Combate a la Corrupción Pública (FETCCOP), las supuestas irregularidades en los controles y manejo de los recursos habrían facilitado la extracción ilícita y sistemática de fondos de las bóvedas del BCH. El requerimiento fiscal fue admitido por el Juzgado de Letras Penal con Competencia Nacional en Materia de Criminalidad Organizada, Medio Ambiente y Corrupción, con sede en San Pedro Sula.
Las autoridades sostienen que este proceso forma parte de las investigaciones encaminadas a esclarecer uno de los mayores escándalos financieros que ha enfrentado la institución bancaria estatal, mientras los once acusados deberán responder ante la justicia por los cargos que les imputa el Ministerio Público.






