8 de julio de 2026. Estados Unidos reforzó la presión contra Iván Archivaldo Guzmán Salazar y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, los dos últimos líderes de la facción de Los Chapitos del Cártel de Sinaloa que permanecen prófugos, al incrementar las recompensas por información que lleve a su captura y ampliar las investigaciones sobre presuntos vínculos entre el grupo criminal y funcionarios mexicanos.
Tras la captura y extradición de Ovidio Guzmán López en 2023 y la entrega de Joaquín Guzmán López en 2024, ambos hermanos quedaron al frente de la organización, considerada una de las principales responsables del tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos.
Las autoridades estadounidenses también mantienen investigaciones contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios por supuestamente favorecer las operaciones del grupo criminal, acusaciones que forman parte de una investigación en curso.
Iván Archivaldo y Jesús Alfredo enfrentan cargos por narcotráfico, tráfico de fentanilo y delincuencia organizada. Ambos figuran entre los más buscados por la DEA y han sido sancionados por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Aunque medios estadounidenses señalaron que los hermanos podrían negociar su entrega, esa información no ha sido confirmada. Mientras tanto, su captura continúa siendo una de las principales prioridades para los gobiernos de Estados Unidos y México.






