Las declaraciones de la mandataria se produjeron luego de que Estados Unidos anunciara gravámenes a las exportaciones de 60 países bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974
Tegucigalpa, Honduras. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reconoció que las negociaciones con el mandatario estadounidense Donald Trump se han vuelto más complejas debido a la política comercial impulsada por Washington, basada en el fortalecimiento de la industria nacional mediante la imposición de nuevos aranceles a las importaciones, argumentando la necesidad de combatir el trabajo forzado. En el caso de México, las exportaciones estarán sujetas a un arancel del 10 %.


Sheinbaum señaló que la estrategia de Trump busca que la manufactura instalada en países como China, México y Canadá regrese a territorio estadounidense. Sin embargo, consideró que será difícil trasladar nuevamente toda esa capacidad industrial, debido a la estrecha integración económica que existe entre las naciones de América del Norte.
La presidenta mexicana sostuvo que la prosperidad de ambos países está estrechamente vinculada y afirmó que el bienestar de México también beneficia a Estados Unidos, por lo que consideró contraproducente impulsar políticas que afecten a uno de los principales socios comerciales de Washington.
Respecto al impacto de las nuevas medidas, explicó que los productos amparados por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) continuarán ingresando con arancel cero, por lo que la relación comercial bilateral mantiene sus condiciones dentro del acuerdo.
Asimismo, Sheinbaum calificó como positiva la reunión sostenida en el Palacio Nacional con el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, con quien abordó distintos temas relacionados con la próxima revisión del T-MEC. La mandataria indicó que su gobierno busca fortalecer las reglas de origen y ampliar la vigencia del tratado por más de una década.
El encuentro forma parte de la tercera ronda de conversaciones bilaterales sobre el T-MEC, en un contexto marcado por la decisión de Washington de sustituir la renovación automática del acuerdo por un sistema de revisiones anuales que se extenderá hasta 2036.






