La iniciativa, respaldada por 45 de los 71 integrantes de la Asamblea Nacional panameña, es interpretada como una victoria política para Taipéi y, al mismo tiempo, como una oportunidad para recuperar espacios de cooperación económica.
IMAGINE MEDIA PR (MIAMI).— La creación de un grupo parlamentario de amistad entre Panamá y Taiwán ha abierto un nuevo capítulo en una relación que, aunque dejó de ser diplomática hace nueve años, mantiene importantes vínculos comerciales, empresariales y sociales. La iniciativa, respaldada por 45 de los 71 integrantes de la Asamblea Nacional panameña, es interpretada por el exdiplomático y analista político internacional Luis Zúñiga como una victoria política para Taipéi y, al mismo tiempo, como una oportunidad para recuperar espacios de cooperación económica.
El respaldo de más del 63% de los diputados panameños se produce en un contexto particularmente sensible para las relaciones de Panamá con China. Desde que el país centroamericano reconoció diplomáticamente a la República Popular China en junio de 2017, Pekín ha buscado consolidar su presencia política y económica en Panamá, mientras que Taiwán ha mantenido vínculos comerciales y privados que sobrevivieron al rompimiento de las relaciones oficiales.
Para Zúñiga, la decisión de los diputados panameños tiene una importancia que trasciende el ámbito político. A su juicio, la conformación del grupo parlamentario demuestra que existen sectores dentro de las instituciones panameñas interesados en mantener y ampliar los vínculos con Taiwán, especialmente en áreas relacionadas con comercio, inversión, producción, tecnología y cooperación.
La iniciativa, sin embargo, provocó una reacción inmediata de la representación diplomática de Pekín.
“La parte china se opone categóricamente a que países que mantienen relaciones diplomáticas con China desarrollen cualquier forma de contacto oficial con la región de Taiwán”, afirmó la embajada china en un comunicado.
La posición de Pekín refleja su conocida política de “una sola China”, mediante la cual considera a Taiwán parte de su territorio y rechaza cualquier relación oficial entre la isla y gobiernos o instituciones de países que reconocen diplomáticamente a la República Popular China.
No obstante, Zúñiga sostiene que la reacción china no toma en consideración la separación de poderes existente en Panamá ni las competencias propias de la Asamblea Nacional.
“El Poder Ejecutivo, ejercido por el presidente José Raúl Mulino, conduce las relaciones diplomáticas entre gobiernos, mientras que la Asamblea Nacional desarrolla vínculos con otros poderes legislativos”, explicó el exdiplomático.
Una relación económica que sobrevivió al rompimiento diplomático
Aunque Panamá y Taiwán dejaron de ser aliados diplomáticos en 2017, sus relaciones económicas no desaparecieron.
Durante más de un siglo, Panamá mantuvo relaciones con la República de China, nombre oficial de Taiwán. La ruptura diplomática significó un cambio profundo en la política exterior panameña, pero no eliminó los vínculos construidos durante décadas entre empresarios, instituciones, organizaciones y comunidades.
El estudio elaborado por Zúñiga destaca precisamente esa continuidad. El documento señala que el comercio y las inversiones privadas taiwanesas continuaron después del reconocimiento de Pekín por parte del Gobierno panameño.
Uno de los sectores mencionados es el agroexportador, particularmente el mercado de los camarones panameños, producto que ha encontrado oportunidades comerciales en Taiwán.
El analista también estima en alrededor de 2.000 millones de dólares las inversiones taiwanesas acumuladas en Panamá en sectores como transporte, manufactura, finanzas y seguros.
Esa cifra convierte la relación económica con Taiwán en un activo que, independientemente de las decisiones diplomáticas adoptadas por el Ejecutivo, conserva relevancia para la economía panameña.
Desde esa perspectiva, el nuevo grupo parlamentario puede convertirse en un instrumento para promover contactos empresariales y comerciales, facilitar intercambios institucionales y abrir espacios de cooperación en sectores que no necesariamente requieren el establecimiento de relaciones diplomáticas formales.
Comercio, inversión y cooperación tecnológica
El interés económico de Panamá en mantener vínculos con Taiwán también está relacionado con la capacidad de la isla para generar negocios e inversiones en sectores de alto valor agregado.
Taiwán posee una economía fuertemente vinculada a las industrias tecnológicas, la manufactura avanzada, las cadenas globales de suministro y la producción de componentes electrónicos. Para Panamá, cuya economía depende en gran medida de los servicios, la logística, el transporte y las actividades vinculadas al Canal, la búsqueda de nuevos socios comerciales y tecnológicos puede representar una ventaja estratégica.
El acercamiento parlamentario podría servir como una plataforma para identificar oportunidades de cooperación en áreas como infraestructura, logística, servicios financieros, manufactura, innovación, agricultura y tecnología.
Para el sector privado panameño, mantener abierto el mercado taiwanés también representa una posibilidad de diversificación de sus destinos de exportación.
La importancia de esa diversificación adquiere mayor relevancia en una economía abierta como la panameña, donde el comercio internacional y los servicios desempeñan un papel central.
El grupo parlamentario, por tanto, podría contribuir a mantener un canal institucional que facilite el contacto entre empresas y organismos de ambos territorios, incluso sin alterar la política exterior oficial del Gobierno panameño.
Taiwán apuesta por mantener los vínculos con Panamá
El ministro de Relaciones Exteriores de Taiwán, Lin Chia-lung, respaldó la iniciativa legislativa panameña y destacó que el cambio diplomático ocurrido en 2017 no significó el final de los vínculos entre las sociedades de ambos territorios.
“En 2017 cambiaron las relaciones diplomáticas entre ambos países, pero las relaciones entre nuestros pueblos no han cambiado”, expresó.
La declaración resume una de las principales estrategias de Taiwán en América Latina: mantener y ampliar relaciones económicas, culturales, comerciales y sociales incluso en países que reconocen diplomáticamente a Pekín.
Para Taipéi, la existencia de contactos parlamentarios en Panamá representa una oportunidad para conservar presencia institucional en un país de enorme importancia estratégica debido a su posición geográfica y al papel que desempeña en el comercio internacional.
Panamá es un centro logístico de primer orden y cuenta con infraestructura vinculada al transporte marítimo, puertos, servicios financieros y cadenas de distribución regionales. Por ello, cualquier relación comercial con Panamá puede tener un alcance que trascienda el mercado panameño y proyectarse hacia otros mercados de América Latina y el Caribe.
El factor chino y la disputa por influencia económica
El episodio también refleja una competencia más amplia por influencia política y económica en América Latina.
China ha incrementado significativamente su presencia comercial y financiera en la región durante las últimas décadas. Panamá, debido a su ubicación estratégica, su infraestructura logística y la importancia del Canal, constituye un país particularmente relevante dentro de esa estrategia.
La ruptura de relaciones entre Panamá y Taiwán en 2017 fue seguida por expectativas de un incremento sustancial de las inversiones y de los grandes proyectos vinculados con China.
Sin embargo, de acuerdo con el análisis de Zúñiga, una parte de las expectativas generadas en aquel momento no habría alcanzado la dimensión que inicialmente se proyectaba.
La comparación entre las expectativas de inversión y los resultados obtenidos se convierte ahora en uno de los elementos del debate económico sobre la relación de Panamá con China y Taiwán.
Para sectores favorables a una relación más diversificada, la permanencia de los vínculos económicos con Taiwán puede permitir a Panamá evitar una excesiva dependencia de un único socio asiático.
No se trata necesariamente de sustituir a China por Taiwán, sino de mantener abiertas distintas alternativas comerciales y de inversión.
Una mayoría legislativa con peso económico
Los 45 diputados que respaldaron el grupo parlamentario representan una mayoría considerable dentro de la Asamblea Nacional. Para Zúñiga, ese respaldo constituye una señal de que la relación con Taiwán conserva simpatías dentro de sectores importantes de la sociedad y de las instituciones panameñas.
La dimensión económica de esa decisión puede resultar incluso más significativa que su valor simbólico.
Una relación parlamentaria estable puede facilitar la realización de encuentros empresariales, intercambio de información, cooperación legislativa sobre comercio e inversiones y acercamientos entre organizaciones privadas.
También puede favorecer la promoción de productos panameños en el mercado taiwanés y estimular nuevas inversiones de empresas taiwanesas en Panamá.
En un escenario internacional marcado por la reorganización de las cadenas de suministro, la competencia tecnológica y la búsqueda de nuevos mercados, estos vínculos pueden adquirir mayor importancia.






