TEGUCIGALPA.- Lejos de intentar apacigüar las aguas, Arnaldo Bueso, actual ministro de educación, más bien parece querer revolverlas aún más lanzando un ultimatum a los docentes que no se presenten a trabajar por particpar en protestas y tomas de centros educativos: si no va a trabajar, no se le pagará el día; y si acumula varias faltas, se le despide.
«Días no trabajados, días que no se pagan. Y cuando hay tres días consecutivos de ausencia la sanción es más fuerte, por ejemplo: las audiencias de descargo que pueden llegar hasta despidos», declaró.
Además, intentó minimizar la problemática argumentando que son poquitos los centros educativos afectados; asegurando que la mayoría siguen en labores normales, como si nada.
«Son algunos centros los que se han paralizado (en protestas), muchos de ellos por mala información. El resto de los centros están operando normalmente. En estos centros en donde se han paralizado las clases se están levantando las actas en estos momentos, vamos a determinar qué sucedió, por qué no llegaron a trabajar«, comentó.
Bueso reenforzó el mensaje del gobierno de la República: no se planean despidos masivos, los docentes no entendieron bien los decretos. Sin embargo, la ciudadanía en general comparte el sentimiento de los docentes y médicos del país y ven con sospechas las nuevas leyes.





