5 de mayo de 2026
Un amplio despliegue de fuerzas especiales de la Policía Nacional mantiene bajo presión a la estructura criminal conocida como “Cártel del Diablo”, en medio de intensas operaciones de rastreo en zonas montañosas de Yoro y Francisco Morazán. Las autoridades centran sus esfuerzos en ubicar a Esteban Gumercindo Ferrera Rodas, alias “El Diablo”, señalado como uno de los principales cabecillas visibles del grupo, aunque nuevas líneas de investigación apuntan a un liderazgo más complejo dentro de la organización.
De acuerdo con reportes preliminares, Ferrera Rodas, de 33 años, se encontraría herido y bajo el resguardo de un curandero en una zona de difícil acceso en el municipio de Yoro. Esta condición habría limitado su movilidad, obligándolo a permanecer oculto mientras equipos élite intensifican los operativos en áreas rurales, consideradas históricamente como refugios estratégicos para estructuras criminales.
Las autoridades no descartan que el sospechoso haya sido trasladado hacia sectores montañosos de Marale, en Francisco Morazán, una región que por su geografía agreste facilita la evasión de los cuerpos de seguridad. En paralelo, patrullajes y acciones de inteligencia también se desarrollan en Sulaco, Yoro, donde a esta organización se le atribuye la masacre de cinco jóvenes, uno de los hechos más violentos recientes vinculados al grupo.
Ferrera Rodas figura en la lista de los más buscados desde el pasado 24 de abril, con una recompensa de 300,000 lempiras ofrecida por información que conduzca a su captura. “Se tiene conocimiento de que está herido, lo que podría acelerar su localización en las próximas horas”, indicó un agente vinculado a las operaciones.
No obstante, las investigaciones han comenzado a perfilar a otro personaje como el verdadero cerebro detrás del “Cártel del Diablo”: Yonatan Levi Estrada Villanueva. A diferencia de Ferrera Rodas, Estrada Villanueva ha mantenido un perfil bajo, pero con antecedentes que lo vinculan a estructuras del narcotráfico en México, incluyendo conexiones con el cártel de Sinaloa.
Según las autoridades, Estrada Villanueva habría fingido su muerte en el pasado como estrategia para evadir la persecución internacional, una práctica común entre figuras del crimen organizado. Tras su retorno a Honduras, se integró a redes criminales locales, incluyendo vínculos con el grupo de los hermanos Urbina Soto, desde donde habría consolidado su influencia hasta convertirse en el líder estratégico del cártel.
La organización criminal es señalada por su participación en múltiples delitos, entre ellos narcotráfico, secuestros y asesinatos. Uno de los casos más recientes y que ha generado mayor conmoción es el del cafetalero y pastor evangélico Óscar Núñez, quien fue secuestrado el pasado 20 de abril en el municipio de Yorito. Días después, las autoridades confirmaron su muerte, atribuyéndola a esta estructura delictiva.
Investigadores sostienen que el “Cártel del Diablo” mantiene una red activa de tráfico de cocaína hacia México, utilizando rutas clandestinas y aprovechando la geografía del país para el traslado de cargamentos. Esta actividad ilícita, sumada a los actos de violencia, ha convertido al grupo en uno de los principales objetivos de las fuerzas de seguridad.
Mientras continúan los operativos, las autoridades reiteran su compromiso de desarticular completamente la organización. Sin embargo, reconocen que la posible dualidad de mando entre Ferrera Rodas y Estrada Villanueva podría representar un desafío adicional en la estrategia de captura y desmantelamiento del grupo criminal.






