La noticia reavivó el debate sobre el papel del nuevo gobierno frente a la fuga de inversión extranjera.
La crisis que atraviesa la industria maquiladora hondureña volvió a golpear con fuerza a la zona norte del país tras confirmarse el cierre definitivo de operaciones de la empresa Gildan Hosiery Río Nance, ubicada en Choloma, Cortés. La decisión dejará sin empleo a unas 600 personas adicionales en junio y elevará a 1,700 el total de trabajadores afectados por los recortes ejecutados por la compañía desde inicios de este año.
El anuncio ha generado preocupación entre empleados, dirigentes sindicales y habitantes del municipio industrial, donde miles de familias dependen directa o indirectamente del sector maquilador y el debilitamiento progresivo de la industria textil en Honduras.
Según denunciaron representantes sindicales, la empresa había venido reduciendo operaciones desde enero bajo el argumento de una disminución en la demanda internacional de calcetines, principal producto fabricado en la planta. Sin embargo, trabajadores aseguran que nunca se les informó que el objetivo final era cerrar completamente la maquila y trasladar parte de la producción hacia El Salvador.
La dirigente sindical Evangelina Argueta explicó que el pasado 20 de enero la empresa notificó oficialmente la eliminación de tres áreas relacionadas con la producción de calcetines. En aquel momento, las autoridades corporativas sostuvieron que el mercado internacional había reducido significativamente las compras de ese producto, obligando a la compañía a reorganizar sus operaciones.
Como consecuencia de esa primera medida, alrededor de mil empleados fueron despedidos durante los primeros meses del año. Argueta señaló que desde entonces ya existían señales de que parte de la producción sería trasladada fuera del territorio hondureño, aunque la empresa nunca confirmó públicamente esa intención.
“Ahora ya se confirma lo que muchos trabajadores sospechaban desde hace meses. La empresa poco a poco fue cerrando áreas hasta tomar la decisión final de clausurar toda la planta”, manifestó la dirigente sindical.
La incertidumbre aumentó esta semana cuando los ejecutivos de la compañía comunicaron que las operaciones cesarán completamente en junio, provocando el despido de los 600 trabajadores que aún permanecen laborando en la maquila.
“Esto significa que en total se pierden mil 700 empleos más en la industria maquiladora y se suma a las cifras de desempleo que afectan al país”, lamentó Argueta.
Por su parte, el dirigente sindical Luis Ortiz relató que fue el propio gerente de la empresa quien informó sobre la determinación tomada por las autoridades corporativas. Ortiz recordó que desde enero ya se habían clausurado departamentos como tejido y bordado, fundamentales para la fabricación de calcetines, aunque nunca se les habló de un cierre definitivo.
“Las personas están indignadas porque durante meses la empresa nos dijo que solamente se trataba de una descontinuación de áreas. Hoy nos damos cuenta de que en realidad preparaban el cierre total de la maquila”, denunció.
El impacto económico de esta decisión amenaza con extenderse más allá de los trabajadores despedidos. Comerciantes, transportistas, pequeños negocios y proveedores de servicios de Choloma también podrían verse afectados debido a la reducción de ingresos en cientos de hogares.
La situación ocurre en un momento delicado para la economía hondureña, especialmente para la zona norte, considerada el principal eje industrial del país. Durante los últimos años, varias empresas maquiladoras han reducido operaciones, suspendido contratos o trasladado parte de su producción hacia otros países centroamericanos en busca de mejores condiciones logísticas, energéticas y fiscales.
El cierre de Gildan Hosiery Río Nance también ha despertado cuestionamientos hacia las autoridades gubernamentales. Sectores obreros y analistas consideran que el país continúa perdiendo competitividad frente a otras naciones de la región y critican que, pese al cambio de administración gubernamental, no se han implementado medidas contundentes para frenar la salida de capital extranjero.
Diversos trabajadores expresaron su frustración al señalar que el nuevo gobierno ya superó sus primeros cien días de gestión sin presentar un plan claro para proteger el empleo maquilador ni generar confianza entre inversionistas.
“Muchos pensaban que habría cambios y que se detendría la fuga de empresas, pero la situación sigue igual o peor. Cada vez hay más cierres y más familias quedándose sin sustento”, expresó uno de los empleados afectados.
El caso de Gildan Hosiery Río Nance se suma así a una creciente lista de empresas que han reducido operaciones en Honduras, dejando en evidencia la fragilidad del sector maquilador y la necesidad urgente de respuestas concretas para evitar que continúe el deterioro económico y laboral en el país.






