Luego de que se cumplieran dos noches consecutivas sin ataques contra territorio iraní. La pausa también fue acompañada por la suspensión temporal de las operaciones anunciada por Teherán.
El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, explicó que Washington está permitiendo que avancen las conversaciones, aunque dejó claro que las fuerzas estadounidenses permanecen preparadas para responder militarmente si la situación vuelve a deteriorarse. Además, confirmó que se han reforzado los recursos militares desplegados en la región.
Por su parte, el portavoz militar iraní, Mohamad Akraminia, afirmó que la interrupción de los ataques estadounidenses motivó a Irán a detener sus propias operaciones, al señalar que la estrategia de su país se basa en responder a las acciones de Washington. Sin embargo, advirtió que cualquier nuevo bombardeo estadounidense podría ampliar el conflicto.
Las tensiones resurgieron pese al alto el fuego alcanzado en abril y al protocolo firmado en junio para impulsar un proceso de paz. Durante las últimas semanas, los enfrentamientos se intensificaron nuevamente debido a la disputa en torno al estratégico estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el comercio mundial de hidrocarburos.
La pausa en las hostilidades ha reavivado las expectativas de retomar las negociaciones entre Washington y Teherán. No obstante, la situación continúa siendo delicada, ya que Irán mantiene restricciones en el estrecho de Ormuz y, según medios estatales iraníes, en las últimas 24 horas seis embarcaciones fueron detenidas cuando intentaban cruzar ese paso marítimo.






