Columnas Honduras

La doble moral de la reelección y la realidad de la conciencia hondureña

La doble moral de la reelección

Por Jenny Rendón

Todos en Honduras tienen algo que opinar acerca de la reelección.
Ahora que Juan Orlando Hernández confirmó que será candidato de 2 movimientos en estas próximas elecciones, afirma que con un millón 200 mil firmas ha comprobado que el pueblo lo quiere de presidente otros 4 años.
Unos a favor y otros muy en contra, existen cualquier cantidad de fotografías y los llamados “memes” de ambos bandos deambulando en la red.
Pero hay una realidad que entre todo el ruido y el tumulto, todos parecen olvidar. LA VERDAD.
El reloj corre y las elecciones se acercan, ya casi todos los partidos, los viejos y los tiernos adolescentes peleones (LIBRE y PAC) ya tienen sus movimientos a lo interno.
El gigante azul, por otro lado, como es bien sabido, ha intentado confundirnos. Pero algo es claro, Juan Orlando Hernández va por la reelección.
Dirán algunos, esto no es tan malo, o es exageración pues otros países pasan el mismo proceso, o como dice mi padre, “es que no querés ver”.
Les digo, veo y demasiado bien, así lo hace el resto pueblo consciente.

Un recuento de la reelección

Regresemos al 2009, cuando Honduras afrontaba la mayor crisis política de los últimos años. En esos entonces, hablar de la reelección, más que herejía era un pecado.
Manuel Zelaya (ojo, es la visión de lo que viví junto a mi comunidad), fue por mucho de los peores presidentes que ha tenido Honduras, sin embargo, tenía una gran cualidad. Al menos nos quería preguntar.
Recuerdan la famosísima y razón de golpe de estado, cuarta urna. Pues esa cajita “inocente” que le costó la presidencia a Mel, era justamente para preguntarle al pueblo hondureño en general, si aprobarían una constituyente.
En ningún momento significaba que en efecto se haría tal constituyente. Eso sí tiene mi país, aquí todo es un proceso, la mayoría de veces más largo que corto.

La constituyente en Honduras

Aclaremos, la constituyente es el único camino que nos da, nuestra tan abusada Constitución de la República de Honduras, para una reelección. Porque tendríamos que prácticamente desecharla y hacer una nueva. Una que permita la reelección, figura prohibida en la actual constitución.
Esto me hace recordar la falta de seriedad que tenemos como nación. Perdonen si me escucho pesada, pero países como Estados Unidos tienen una sola constitución desde la primera vez que la escribieron. Cabe destacar que no tenemos el mismo sistema político, pero hemos tenido 14 constituciones, incluyendo la actual.
No se ustedes pero lo anterior me parece la gran falta de seriedad que les mencionaba. Esta bien, hay muchos artículos de nuestra constitución que se pueden modificar.
Pero ¿porqué crear una décimo quinta constitución solo para modificar esa manzana del jardín del edén de nuestra constitución?. Sí, ese fruto prohibido del artículo pétreo que prohíbe a un presidente de Honduras que pueda ejercer el poder otros 4 años más.
Es inevitable preguntarse, ¿acaso el país no tiene problemas definitivamente más grandes y que requieren muchísima más atención?. ¿Porqué en Honduras, no se puede trabajar con políticas que estimulen el trabajo en equipo?
Un presidente que crea un plan, que se lo muestra a su pueblo, pero que el plan no sea quedarse, el plan debe ser un detallado proceso de mejorar la nación, con lineamientos para futuros gabinetes. Trabajar para dejar una marca, no para perpetuarla. Pero algunos esto anterior lo calificarían como nada más que una utopía.

La oposición organizada

Pero volviendo al 2009, Mel tenía algo que al parecer nosotros no, verdadera y beligerante oposición. No porque la oposición de ese momento fuese la mejor, sino porque era la más organizada.
Algo que aún me hace gracia, es como los azulitos solo se sentaron a esperar que los rojos se descabezaran entre ellos, bien decía el sabio Julio César, “divide y vencerás”. Tenían cubiertos todos los espacios y cuando hubo que señalar, simplemente se sumaron a los que ya lapidaban a Manuel Zelaya.
Así murió el movimiento reeleccionista de Mel. ¿Aja y hoy? ¿Qué pasa ahora? Vamos a oponernos a una reelección que es por mucho, más descarada. ¿Lo que antes era malo, ahora es mágicamente bueno?
¿Tenemos verdadera oposición? ¿Estamos cansados de tanta sangre derramada y latrocinios?

El juego de la desviación publicitaria

La publicidad contrasta de la realidad, cada día veo más y más jóvenes que perdieron su libertad de publicar en las redes sociales y ahora parecen el perfil del comité central del partido nacional.
Sobran imágenes de cómo eran las escuelas antes “supuestamente malas” y ahora “remodeladas”. Pero sigo viendo como maestros no recibieron una tan sola resma de papel en el trascurso del año para que trabajen sus alumnos.
Todo es aparentemente bueno, pero la sangre sigue corriendo en Honduras, ahora los mareros ya no asaltan, ahora tienen la libertad de llegar a los comercios y más entrenados que los de la DEI le dicen a sus dueños cuanto deben recibir por “protección” dependiendo de cuanto es su ganancia semanal.
Pero señores, la publicidad no para, el gobierno de la República se anuncia en más de 60 sistemas de cable a nivel nacional. Con el dinero gastado en publicidad en un mes, podríamos alimentar a la población completa de los bordos durante todo un año.
Usemos matemática pura, entre más bombardea una campaña publicitaria, es porqué más son los errores cometidos que se deben ocultar. Lamentablemente nosotros no contamos con un Snowden, nadie que se atreva a desenmascarar a tanto político oportunista y corrupto. Si alguien lo hace, lo persiguen, le cierran las puertas y si hace mucho ruido, directo a formar parte de las noticias de sucesos.
Al parecer la gran mayoría ve lo que se le muestra, toma lo que se le da y lo peor, repite lo que le dijeron.
La investigación ha sido asesinada en Honduras por la impunidad y la corrupción. Todo esto mientras un pueblo agoniza sediento de justicia, de verdadera educación y de progreso.

La reelección de JOH

Aquí un dato obvio. Juan Orlando Hernández desea reelegirse, aunque luego diga que no lo dijo textual, o que sus palabras serán mal interpretadas, esas frases disfrazadas solo les funcionaban a los correligionarios que lo defendían cuando aún se negaba la intención de reelección. Pero ¿y ahora que es declarado y de publico conocimiento?
Todos, sabemos cuales son las intenciones de Hernández, bueno en el lanzamiento aclaró su reelección. El mandatario dijo respecto a los movimientos politicos dentro de su partido “pero yo me encargare del manejo del estado y ustedes del proselitismo”.
“Honduras lo necesita” escuche recientemente de uno de sus seguidores, siento discrepar pero Honduras necesita resultados.
¿Tres años consecutivos fallando los exámenes de la cuenta del milenio?
No se lo tome personal señor presidente, es la lectura de sus movimientos gesticulares, cualquiera de sus expertos en psicología de la comunicación se lo puede decir. Sabemos lo que desea, porque no solo es usted.
Alrededor existe un grupo acomodado, embriagado de poder que lo que menos le interesa es Honduras, que tienen décadas de no subirse a un transporte público y conocer la desconfianza en el rostro de la gente. Un grupo que ni siquiera se atreve a salir sin sus “guarda espaldas”.
Todas las privatizaciones y gravámenes, los impuestos y precios, todas esas políticas de seguridad que justifican sus onerosos gastos, todo ese control sobre la nación,  es lo que prima, eso es lo que desean.
Sabemos que son “sí a la reelección” porque quieren estar más tiempo en el poder. Es simple matemática.
Pero todo el pueblo hondureño tiene algo que envidiarle al presidente JOH. Además de las comodidades de la presidencia claro está, La institución que lo rodea en sus palabras “mi partido”.
Aunque solo represente el 34% de la población. Sea esta comprada con trabajo, dinero o favores, o con simple carisma, es extremadamente organizada. Jamás se debe subestimar la estructura que mantiene el Partido Nacional y lo que pueden hacer con eso.

La conciencia catracha

Sin embargo, el honor, el pudor, la honestidad, el respeto al pueblo y a las leyes es algo que al parecer, Honduras pierde con cada respiro. Es muy difícil crear y mantener una juventud limpia, consciente y amante de su país en un mundo tan podrido.
Mundo donde heroínas como Berta Cáceres dan su sangre y su vida para defender algo que ni siquiera debería estar en discusión explotar, los pocos recursos de asentamientos indígenas. Pero solo pasan a ser un capítulo más de un libro, mientras se habla todos los días de algunos payasos de la TV que hacen y dicen cualquier cosa para mantener sus ratings.
Cuando para denotar la buena calidad de un prenda decimos, “ah pero es americana” aludiendo a su origen estadounidense, pero todos los habitantes de América son americanos, y perfectamente podríamos decir “es hondureño”.
Pero claro, ¿quien quiere estar orgulloso de un país consumido por la violencia y la corrupción?
Aquél que ve como sus países hermanos como Guatemala y El Salvador procesan a sus corruptos sin remordimiento y sin miedo a represalias.  Mientras en Honduras sino se pasean campantes como si fuese su rancho, les llevan comida de Dennys a la prisión.
Resalta entonces el llamado cinismo. Resulta que no es tan difícil voltear a otro lado, ignorar cuando el prójimo sufre. Así lo han comprobado los miles de jóvenes y algunas figuras que antes repudiaban al actual gobierno, pero ahora descansan cómodos en sus posiciones, trabajos o en sus candidaturas a lo interno del PN.
Si usted que está leyendo esto, se considera un ciudadano consiente y amante de Honduras, por mucho que le ofrezcan, no venda sus principios, que el dinero y el poder viene y va. Sobre la reelección pues este seguro que si no lo permitimos con Mel, tampoco lo haremos con JOH. La ley es la ley y nosotros, si, usted y yo, nuestras familias y todo el pueblo hondureño es el soberano.
Si tiene problemas para decidir sencillo, hágale caso y métase en la cabeza estas palabras de nuestro señor presidente Juan Orlando Hernández “nadie está por encima de la ley”. Juntos nos podemos encargar que estas palabras se vuelvan una verdadera realidad. Nuestra ley es la constitución de 1985.




Sobre la autora:j-rendon Jenny Rendon es una joven periodista hondureña, que actualmente labora para uno de los periódicos más importantes del país. Vive en San Pedro Sula, Cortés.