Noticia internacional

Argentina presenta causa por lavado de activos contra esposa e hijo de Pablo Escobar

Análisis de InSight Crime

INVESTIGACIÓN Y ANÁLISIS DE CRIMEN ORGANIZADO

Barral admitió las acusaciones de los fiscales de que la viuda y el hijo de Escobar “brindaron apoyo esencial” para una operación que lavó millones de dólares en ganancias ilícitas de propiedad de José Piedrahíta Ceballos, de cuyas actividades en narcotráfico se sospechaba desde tiempo atrás y quien fue arrestado el año pasado y se encuentra en custodia en Colombia esperando su extradición a Estados Unidos.

Las autoridades creen que los parientes de Escobar fueron quienes presentaron a Piedrahíta con Mateo Corvo Dolcet, prominente abogado argentino implicado en varios problemas de bienes raíces, y la principal figura entre los presuntos testaferros de Piedrahíta en Argentina.

“Como resultado, Corvo Dolcet recompensó a Marroquín Santos y a Santos Caballero con una comisión de 4,5 por ciento de la inversión total realizada”, afirman las autoridades.

No es la primera vez que sobre la familia de Escobar, exiliada en Argentina desde mediados de los noventa, recaen acusaciones de lavado de ganancias de la droga. En 1999, las autoridades argentinas formularon cargos similares contra Santos, antes de que terminaran siendo desestimados.

El caso también tiene en problemas a Mauricio “Chicho” Serna, exastro del fútbol colombiano, que jugó durante algún tiempo para el Boca Juniors de Buenos Aires.

Pese a las acusaciones, Santos y Marroquín siguen lejos de una condena formal, pues el proceso legal en Argentina para el procesamiento de delitos —en mitad de una reforma— tiene muchas instancias y oportunidades de apelación.

Análisis de InSight Crime

Las acusaciones contra los parientes de Escobar son un recordatorio de la vieja reputación de Argentina como refugio para delincuentes extranjeros deseosos de lavar su dinero sucio. Una laxitud relativa en los controles de inmigración y las actividades financieras son características atractivas para delincuentes como Piedrahíta, que personifica una nueva generación de narcotraficantes en Colombia que se han llamado los “invisibles” por su tendencia a llevar sus actividades ilícitas de manera discreta y sin violencia.