Noticia internacional Tendencias

Jack Phillips, el pastelero que se negó a hacer una torta a una pareja gay.

«Lo siento muchachos, no hago pasteles para bodas entre personas del mismo sexo», dijo, de acuerdo a lo que él mismo ha relatado.

La fe evangélica y la pastelería han sido dos prioridades en la vida de Jack Phillips, pero fue la combinación de ambas lo que lo llevó a una batalla legal que ganó este lunes, con el respaldo de la Corte Suprema de Estados Unidos.

El fallo del máximo tribunal de justicia del país, por siete votos contra dos, fue motivado por un encuentro que Phillips tuvo en su pastelería de Colorado con una pareja gay que fue a encargarle una torta para su boda.

Phillips rechazó el pedido, que a su juicio iba en contra de sus creencias religiosas, opuestas al matrimonio gay.

Jack PhillipsDerechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionJack Phillips, el pastelero respaldado por la Corte Suprema de EE.UU.

David Mullins y Charlie Craig dijeron sentirse discriminados.

La disputa enfrentó creencias religiosas con los derechos de los homosexuales y tuvo su último capítulo este lunes, cuando la Corte Suprema respaldó a Phillips en un fallo saludado por el gobierno de Donald Trump.

Pero la decisión está lejos de asegurar que otros comerciantes —sean pasteleros, floristas, fotógrafos o de otro ramo de actividad— puedan negarse a trabajar para parejas gay.

«Conflicto con mi fe»

David Mullins y Charlie Craig.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionDavid Mullins y Charlie Craig, la pareja gay enfrentada legalmente a Phillips.

La pastelería propiedad de Phillips desde hace casi un cuarto de siglo se llama Masterpiece Cakeshop y está ubicada en Lakewwod, al oeste de la ciudad de Denver.

Además de la torta para la pareja gay, Phillips ha descartado en otras oportunidades crear productos para celebraciones de Halloween o divorcios, siempre en base a argumentos religiosos.

El pastel que Mullins y Craig quisieron encargarle era para la recepción que ambos preparaban en Colorado por su casamiento en Massachusetts, estado que legalizó el matrimonio gay antes de que esto ocurriera en todo EE.UU.

Tras escuchar la negativa de Phillips a realizarle el pastel, la pareja le entabló una demanda en la Comisión de Derechos Civiles de Colorado por discriminación en base a su orientación sexual.

El reclamo fue aceptado por la Comisión y por tribunales estatales, incluida la Corte de Apelaciones de Colorado.

Pero Phillips sostuvo que su derecho a la libertad de expresión y religiosa había sido violado, argumentando que sus pasteles son una forma de arte y él puede decidir lo que vende.

Según dijo, aunque rechazó diseñar una torta específica para Mullins y Craig, les ofreció otros productos que estaban disponibles en su tienda.

«No puedo crear pasteles personalizados que expresen mensajes o celebren eventos en conflicto con mi fe», afirmó Phillips recientemente en el diario The Washington Post.

Y fue en el terreno de la libertad religiosa donde la Corte Suprema lo respaldó este lunes.