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No me regales dinero, enséñame a ganarlo.

Los empresarios no regalan dinero, enseñan a ganar dinero.

Lo primero a comprender es que “ayudar a los más necesitados” no siempre tiene que ser sinónimo de “regalar dinero.” Lo segundo a comprender es que es preciso ayudar a los más necesitados, pero hay que hacerlo de manera inteligente.

Algunos de los hombres más ricos del mundo comparten una misma visión: “regalar dinero a los pobres solo sirve para incrementar la pobreza.” La razón por la que son pobres es, precisamente, que no saben administrar lo poco que tienen, entonces darles dinero es como poner agua en sus manos.

Los ricos creen que, si repartieran su fortuna entre los más pobres del mundo, al cabo de unos años todo ese dinero volvería a sus manos: ellos volverían a ser ricos y los pobres volverían a ser pobres. Están convencidos de que el antídoto de la pobreza no es el dinero, sino la educación y el trabajo.

Warren Buffett, quien es quizá el inversionista más exitoso de todos los tiempos, ha donado 31 mil millones de dólares para obras de filantropía. Los encargados de administrar ese dinero y darle el fin correcto, son Bill y Melinda Gates. Warren ha dicho lo siguiente: “Bill y Melinda son extraordinarios para hacer caridad donde realmente se necesita, lo mejor que puedo hacer es darles a ellos los recursos. Los que más tienen debemos compartir con los que menos tienen.”

Pero la fundación Bill y Melinda no regalan el dinero, sino que lo destinan a básicamente tres áreas: salud, educación y proyectos productivos. En un futuro, Bill Gates no será recordado como un hombre de tecnología, sino como el más grande filántropo que ha conocido la humanidad: él y su esposa han donado más de 40 mil millones de dólares y han salvado la vida de millones de niños que antes morían por cuestiones que a nosotros nos pueden parecer realmente pequeñas pero que para ellos eran imposibles: una inyección para evitar la polio, alimento para salir de la anemia, agua. No regalan dinero, lo invierten en ayudar a quienes realmente quieren y necesitan ser ayudados.

Por ejemplo, en África, lugar en el que miles de familias vivían en la más completa miseria, hoy día hay familias enteras que, con la ayuda de Bill y Melinda, han construido pozos para sacar agua, han construido escuelas y se dedican a la crianza de gallinas, producción de huevos y gracias a eso su calidad de vida ha empezado a mejorar. Una buena forma de ayudar es dando oportunidades de desarrollo, no regalando dinero. En eso, los políticos son terribles: muchos de ellos sí regalan dinero, contante y sonante, para obtener votos electorales y reelegirse. Los ricos, los ricos de verdad y no los simples adinerados, creen que lo mejor es seguir creando riqueza: están convencidos que es la forma de superar la pobreza.