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“Ortega se esta asfixiando y necesita tomar aire”.“Quiere usar el diálogo para permanecer en el poder hasta el 2021

Un grupo de nicaragüenses protestaba frente a la Embajada de Nicaragua en Costa Rica, el 27 de febrero de 2019. CreditJeffrey Arguedas/EPA, vía Shutterstock

Otros seiscientos nicaragüenses que participaron activamente en las protestas antigubernamentales permanecen en prisión y algunos cumplen condenas de hasta 216 años por delitos que los fiscales y jueces, controlados por el gobierno de Ortega, califican como terrorismo.

La modificación de las medidas cautelares de este grupo de personas coincide con el reinicio de las negociaciones entre el gobierno de Ortega y la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, movimiento que aglutina a la oposición. Hace una semana, el 21 de febrero, el mandatario anunció que su gobierno volvería a negociar con los opositores para “construir esa nueva ruta, ese nuevo camino, que mejore las condiciones para que el país y, por lo tanto, el pueblo nicaragüense, se pueda ir recuperando más rápidamente de los efectos del intento de golpe de abril”.

Con la reapertura de las negociaciones, Ortega pone fin a ocho meses de ruptura del diálogo con sus opositores, entre los que se incluyen las empresas privadas, los campesinos, los universitarios y una parte de la jerarquía de la Iglesia católica.

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Desde la izquierda: el canciller Denis Moncada, el cardenal Leopoldo Brenes, el nuncio apostólico Waldemar Sommertag y Mario Arana, representante de la Alianza Cívica, durante una conferencia de prensa en Managua, el miércoles 27 de febrero de 2019 CreditAlfredo Zuniga/Associated Press

La oposición ha dicho que acude a la negociación para defender las demandas de la ciudadanía. Valeska Valle, participante suplente por parte de los universitarios, dijo que no cederán en las demandas vitales de libertad para todos los ciudadanos que fueron arrestados por razones políticas, garantías para la seguridad de la ciudadanía opositora y la creación de condiciones adecuadas para la celebración de elecciones transparentes antes de 2021.

El primer intento de diálogo se suspendió en junio de 2018, pero hizo posible que Ortega aceptara el ingreso de misiones especializadas en Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos y las Naciones Unidas. Ambas entidades reportaron graves violaciones de derechos humanos cometidas por el gobierno de Nicaragua, entre las que se destaca el uso de armas de guerra en la represión de las protestas; se estima que las acciones represivas causaron la muerte de más de 500 personas.

Luis Carrión, excomandante de la revolución popular sandinista y disidente del oficialista partido Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), asegura que la disposición de Ortega para sentar a sus operadores políticos en la misma mesa de los opositores, a quienes ha acusado de terroristas y de querer darle un golpe de Estado, es una clara muestra de debilidad.

“Ortega se está asfixiando y necesita tomar aire”, dijo Carrión durante una entrevista con The New York Times. “Él quiere usar el diálogo para permanecer en el poder hasta el 2021, quitarse de encima las sanciones (de Estados Unidos), romper el aislamiento internacional y poder presentar al mundo que ya Nicaragua está normal, pero con él manteniendo la cuota de poder más grande”.

La negociación ocurre días después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiera en un acto oficial que “un día, pronto, con la ayuda de Dios, veremos lo que la gente hará en Caracas, en Managua y La Habana; y cuando Venezuela sea libre, y Cuba y Nicaragua sean libres”.

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Un nicaragüense que vive en Costa Rica portaba una bandera nacional durante una protesta contra las conversaciones de paz en San José, el 27 de febrero de 2019. CreditJuan Carlos Ulate/Reuters

Al final de la jornada de este miércoles (el primer día de la reanudación de las negociaciones), el nuncio apostólico Stanislaw Waldemar, quien fungió como testigo, leyó un comunicado conjunto en el que se afirma que ambas delegaciones —gobierno y oposición— trabajaron en la definición de un mecanismo a seguir durante las conversaciones que se retomarán este jueves. El representante del Vaticano en Managua no dio mayores detalles, pero afirmó que se acordaron nueve de los doce puntos planteados por los negociadores.

Carrión, que conoce bien a Ortega y sus estrategias de negociación, dice que “es la oposición la que tiene más poder para inclinar el diálogo a su favor y lograr las condiciones para restablecer la democracia en Nicaragua”.

Mientras tanto, los ciudadanos que han sido criminalizados por el gobierno, como el maratonista Vanegas, intentan recuperar la normalidad en sus vidas durante su primera noche en casa. “Si la patria es pequeña, uno grande la sueña”, dijo Vanegas citando al poeta nicaragüense Rubén Darío.