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El Papa besa los pies en el Vaticano a los líderes enfrentados de Sudán del Sur

El Pontífice les pidió, tras dos días de retiro espiritual, que garanticen el armisticio

Ha sido un encuentro que ha trascendido la dimensión meramente diplomática. Así lo había deseado el Papa Franciscoquien ha acogido en su casa, Santa Marta, a los dos responsables de la guerra civil que, desde 2013, detroza el país más joven del mundo, Sudán del Sur. El presidente, Salva Kiir, y quien fuera su vicepresidente, Riek Machar, han compartido dos días de retiro espiritual bajo el amparo de la Santa Sede. En numerosas ocasiones el Pontífice había expresado su deseo de viajar a este país herido por la guerra pero, ante la peligrosidad de tal empresa y no conformándose con el trágico destino de los sudsudaneses, Francisco, -con ayuda del primado de la iglesia anglicana, Justin Welby-, se ha traido al Vaticano a quienes prendieron la mecha del conflicto. Este jueves el Papa les ha sentado en un círculo para que escuchasen lo que tenía que decirles después de estos dos días de oración conjunta y meditación.

Momento emocionante en el que el Papa besa los pies a los dos exrivales de Sudán del Sur
Momento emocionante en el que el Papa besa los pies a los dos exrivales de Sudán del Sur – REUTERS

Lo que les ha dicho es que su gente “está cansada y agotada” por la guerra y que “anhela un futuro mejor que pasa por la reconciliación y la paz”. Les ha recordado que el primer deber de un gobernante es proteger a los ciudadanos y custodiar la paz y ha elevado además una súplica a Dios para que estos “pobres y necesitados” sursudaneses obtengan “paz y justicia”. Pero, sobre todo, si algo ha hablado no han sido las palabras del Pontífice, sino un gesto tan imprevisto como potente. Francisco se ha dirigido a Salva Kiir, a Riek Machar y a quienes serán dos de los futuros vicepresidentes del gobierno de transición y les ha besado los pies. No sin dificultad, el Papa se ha agachado para implorar así que se mantenga el armisticio y cese la violencia.

Aunque quizá lo que hoy se arregle en Roma se puede desbarartar mañana en Juba por la caída del régimen de Omar al Bashir, uno de los principales garantes del acuerdo de paz suscrito entre Kiir y Machar el pasado septiembre. El cambio de gobierno en Jartum podría acarrear mayor inestabilidad para su vecino del sur.