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AMLO: Prometió erradicar la corrupcion, sin embargo,no ha anunciado procesamientos importantes por cargos de corrupción.

Después de su abrumadora victoria del año pasado, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador prometió un cambio. CreditEdgard Garrido/Reuters

En cuanto a la seguridad, otro tema fundamental para México, durante la campaña prometió retirar a los militares de las calles, con lo que cambiaría una polémica estrategia de lucha contra el crimen que ha ocasionado abusos generalizados contra los derechos humanos.

Sin embargo, López Obrador terminó por garantizar el papel del ejército en la seguridad nacional, mientras que las tasas de homicidios en México alcanzan sus mayores niveles en más de dos décadas.

Respecto a la seguridad, otro tema vital para México, López Obrador prometió retirar a los militares de las calles. Sin embargo, ha terminado por garantizar su presencia permanente. CreditCarlos Jasso/Reuters

En lo que respecta a la migración, López Obrador comenzó su mandato dándoles la bienvenida a los migrantes que se dirigían al norte y criticó el enfoque de aplicación de la ley del gobierno anterior. Pero recientemente, su gestión ha adoptado una línea más dura y ha aumentado la detención y deportación de personas provenientes de Centroamérica, y de otros países, que ingresan a México.

Lejos de contrarrestar las duras medidas tomadas por el presidente estadounidense, Donald Trump, a lo largo de la frontera, el presidente mexicano a menudo las respalda, quizá para evitar una pelea con su socio comercial más importante.

“Hace unas declaraciones grandilocuentes: ‘El neoliberalismo ha terminado’, ‘La corrupción ha terminado’”, dijo Carlos Bravo Regidor, un analista político en Ciudad de México. “Está más preocupado por comunicar un intenso mensaje de cambio que ocupado en la difícil labor de lograr que ocurra ese cambio”.

López Obrador también ha alarmado a muchos mexicanos por sus amenazantes declaraciones contra los medios de comunicación, incluidas sus advertencias de que los reporteros deben “portarse bien” o al decir: “Si ustedes se pasan pues ya saben lo que sucede”. Una advertencia ominosa en uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo. Al menos seis periodistas han sido asesinados desde que empezó el actual gobierno.

El pasado fin de semana, unos seis mil manifestantes salieron a las calles para pedir la renuncia de López Obrador, frustrados por su lenguaje polarizante y desconfiados por las políticas de su gestión.

Sin embargo, el mandatario sigue siendo muy popular en el país: la encuesta más reciente ubica su índice de aprobación por encima del 60 por ciento. Esto se debe en gran medida a que entiende la distancia histórica que existía entre los gobernantes de la nación y su pueblo, y se ha comprometido a cerrar esa brecha.

López Obrador puso en venta el avión presidencial y ahora usa vuelos comerciales para trasladarse por todo el país. Convirtió el palacio presidencial en un centro cultural público. Recortó los salarios más altos de los empleados públicos y aumentó los más bajos, y ha dicho que todos los funcionarios públicos están obligados a declarar sus bienes y posibles conflictos de interés.

Estas acciones reflejan su interés por los ciudadanos de a pie, una rareza entre los líderes del país cuyos excesos e indiferencia han sido viejas tradiciones de la política mexicana.