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Análisis de InSight Crime: Denuncias criminales descorren fachada antinarcos del presidente de Honduras

Análisis de InSight Crime

El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, asumió la presidencia como un supuesto “cazador de criminales” con el que Estados Unidos podría colaborar en la lucha contra la corrupción y la violencia, pero ese ideal se ha desmoronado gradualmente, dadas las crecientes denuncias criminales en su contra.

Poco después de que se anunciara la victoria de Hernández en las polémicas elecciones presidenciales de 2013, el entonces secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, extendió sus “sinceras felicitaciones” al nuevo jefe de Estado.

 

Este es el segundo artículo de los cuatro que publicaremos sobre el mandato del asediado presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández. 

“Los nuevos líderes elegidos en Honduras se han comprometido a enfrentar los retos más apremiantes del país, como […] la seguridad, la justicia y los derechos humanos para todos los hondureños”, dijo Kerry en una declaración de diciembre de 2013.

Hernández asumió el cargo poco después de que el Congreso de Honduras aprobara una reforma constitucional que permitía la extradición de sus ciudadanos acusados de narcotráfico, crimen organizado y terrorismo a Estados Unidos.

En marzo de 2014, poco después de que Hernández se posesionara como presidente, las autoridades ya habían capturado al primer gran narcotraficante para ser extraditado: Carlos Arnoldo Lobo, alias “El Negro”. Unas seis semanas después, El Negro se convirtió en el primer capo de la droga hondureño extraditado a Estados Unidos.

Según el Ministerio de Seguridad de Honduras, hasta la fecha han sido extraditados más de 20 grandes criminales al aliado de Honduras en el norte, como indica un informe de La Tribuna.

Esa cooperación bilateral, junto con la estrategia de “mano dura” de Hernández, respaldada por Estados Unidos, para controlar la delincuencia, así como la gradual disminución de los homicidios —aunque esto es solo una parte de un complejo panorama de seguridad—, fue lo que en parte le permitió convertirse en el más importante aliado regional de Estados Unidos en América Latina.

En 2015, por ejemplo, Hernández fue invitado de honor al Congreso de Estados Unidos y habló en Washington con varias organizaciones no gubernamentales sobre “la promoción de la paz y la prosperidad” en Honduras. Desde entonces, continuamente ha asistido a encuentros y sostenido reuniones privadas con altos funcionarios estadounidenses. Recientemente, el 13 de agosto, Hernández estuvo en Washington para una serie de reuniones con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.

Esto ocurrió aproximadamente una semana después de que la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (Drug Enforcement Administration, DEA por sus siglas en inglés) y los fiscales de ese país identificaran al actual presidente en los documentos judiciales, que decían que había participado en una conspiración en la que las ganancias de las drogas fueron para apoyar su campaña electoral. Hernández ha negado estas acusaciones, afirmando que él no enfrenta cargos criminales en Estados Unidos.

“Esa es una acusación de un narcotraficante en un juicio diferente”, dijo el 13 de agosto, según un informe de Associated Press. “Estamos frente a la venganza de personas que no tienen nada de credibilidad”.

Análisis de InSight Crime

Durante años, el presidente Hernández logró hacerles creer a sus aliados en Washington que estaba enfrentando algunos de los problemas más apremiantes de Honduras, como la corrupción, la inseguridad y el crimen organizado.

Con el tiempo, sin embargo, las crecientes acusaciones criminales en su contra han derribado esta fachada, lo que ha puesto en entredicho el que Hernández sea realmente un “socio estratégico” en la lucha contra el crimen organizado.