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InSight Crime,Epílogo: Cómo élites y narcos hacen negocios y política en Honduras

Detalles de otra conexión con el narcotráfico que involucra una de las familias más ricas y con mayores conexiones políticas de Centroamérica.

Mientras Honduras continúa con la atención puesta en el juicio del hermano del presidente por tráfico de drogas, un documento del expediente de este caso revela detalles de otra conexión con el narcotráfico que involucra a una de las familias más ricas y con mayores conexiones políticas de Centroamérica.

El documento probatorio G del caso de Estados Unidos contra Juan Antonio “Tony” Hernández —el histórico juicio que se lleva a cabo en un tribunal de Nueva York contra el hermano del presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández— es una solicitud legal relativamente directa del fiscal estadounidense a un juez para que otorgue acceso a “información sin contenido” de correos electrónicos almacenados en varios servidores privados.

Como justificación para dicha solicitud, el documento probatorio detalla numerosas conexiones entre uno de los clanes de narcotráfico más importantes de Honduras, conocido popularmente como Los Cachiros, y una de las familias más poderosas del país, el clan de los Rosenthal.

Una larga lista de sospechosos

El documento, fechado el 2 de julio de 2015, comienza enumerando los individuos objeto de la investigación, entre los que se encuentran Jaime Rosenthal, el patriarca de la familia, recientemente fallecido, quien fue además ex vicepresidente de Honduras; el hijo de Jaime, Yani, quien se postuló para presidente una vez y trató de postularse una segunda vez; y el sobrino de Jaime, Yankel, quien entonces era presidente de Marathon, uno de los principales clubes de fútbol de Honduras, del que la familia era propietaria.

En octubre de 2015, los fiscales estadounidenses acusaron a Jaime, Yani, Yankel y a un abogado de la compañía, Andrés Acosta, de tráfico de drogas y lavado de dinero, entre otros delitos. A diferencia del caso de Tony Hernández, el de Rosenthal no se fue a juicio. Yani, Yankel y Acosta se declararon culpables y fueron sentenciados cada uno por separado. Quizá debido a que Jaime cooperó en su caso y en otros más, las autoridades estadounidenses no presionaron a Honduras para que lo extraditaran a él, quien murió en Honduras en enero de 2019.

Además, muchos de los únicos detalles que se conocen sobre la relación entre Los Cachiros y la familia Rosenthal provienen de la entrevista de InSight Crime con Jaime Rosenthal y su hija Patricia en junio de 2015, en la que Jaime dijo que la familia Rivera Maradiaga —que por ese entonces se dedicaba al robo de ganado— comenzó a vender sus vacas a la planta de empaquetamiento de carne de los Rosenthal.

“Eran buenos clientes nuestros”, dijo Patricia Rosenthal en la entrevista con InSight Crime, tras lo cual mostró la copia de un cheque elaborado por el jefe de los Cachiros, Javier Rivera Maradiaga.

El documento probatorio G complementa el resto de esa historia.

Ganado barato y maquinaria de Malasia

Como los Rosenthal le dijeron a InSight Crime, la relación comenzó con negocios de ganado. Sin embargo, los Rosenthal omitieron un detalle importante: que el ganado fue “comprado”, como dice el fiscal, con dinero del narcotráfico. Los Rosenthal se defendieron señalando que no tenían los recursos para investigar a sus clientes. Jaime le mostró a InSight Crime una carta que había enviado a la embajada, en la que solicitaba ayuda para investigar a los clientes.

Pero la relación llegó a ser mucho más profunda de lo que Jaime explicó en la entrevista. En 2009, dice el fiscal, Jaime transfirió una parcela de tierra a CW-1 (es decir, Testigo Confidencial 1). CW-1 era presuntamente Javier, el hermano mayor, Devis, el hermano del medio, o Santos Isidro, el hermano menor. Los tres conformaban el núcleo de Los Cachiros. Para entonces se habían entregado a las autoridades estadounidenses y se habían convertido en testigos cooperantes en numerosos casos, incluido el que se estaba adelantando contra los Rosenthal.

A cambio de la tierra, Jaime esperaba obtener precios “por debajo de la tasa del mercado” por las vacas que la familia Rivera Maradiaga les estaba vendiendo, dice el fiscal estadounidense en el documento. Aquel era un gran negocio: la familia Rosenthal era uno de los mayores proveedores de carne y lácteos en Honduras durante ese periodo.

La tierra también sería destinada para la nueva empresa de la familia Rivera Maradiaga, Palbasa, un negocio de plantación de palma africana. Como parte de este nuevo negocio, CW-1 canalizó, a través de Jaime Rosenthal, “US$2 o US$3 millones en efectivo […] que constituían ganancias del narcotráfico” dirigidos a una firma malasia de equipos para sembrar y cosechar palma.

Las plantaciones, dijeron las autoridades hondureñas a InSight Crime cuando hicimos una investigación sobre Los Cachiros, también se utilizaron para recibir aviones que transportaban cocaína proveniente de Suramérica.

Equipos de fútbol y propiedades de terceros

En cierto momento de 2008, dice el fiscal en el documento probatorio, Yankel se reunió con CW-2 (Testigo Confidencial 2), quien es presumiblemente un miembro de la familia Rivera Maradiaga, o uno de sus socios. El fiscal dice que CW-2 posteriormente le dijo a Yankel que él era narcotraficante y que en “2010 o 2011” invirtió US$400.000 en el equipo de fútbol de Yankel.

La relación entre la familia Rosenthal y Los Cachiros mediante el fútbol fue más allá de esta inversión. Como InSight Crime informó en 2014, el Banco Continental hizo publicidad del equipo de Los Cachiros en Tocoa, Colón, centro de operaciones del grupo narcotraficante.

“Esta es la primera vez que alguien menciona la posibilidad de que el fútbol pueda ser utilizado para lavar dinero”, escribió Jaime Rosenthal en un correo electrónico a InSight Crime después de la publicación de ese artículo.

La relación entre Yankel y CW-2 se hizo más estrecha después de la inversión de este último en el equipo de fútbol. El fiscal dice que, en 2011, CW-2 puso una propiedad de US$1.6 millones a nombre de uno de los “socios” de Yankel con el fin de esconderla de las autoridades.

Y en “2011 o 2012”, continúa el fiscal, CW-2 envió US$800.000 a uno de los abogados de Yankel, para que este pudiera comprar propiedades para él.

Financiación para campaña presidencial

En “2012 o 2013”, dice el fiscal, CW-2 y CW-3 (Testigo Confidencial 3) —uno de los tres hermanos Rivera Maradiaga— se reunió con Yani y Yankel. Durante la reunión, Yani les pidió que contribuyeran en su candidatura presidencial y que ejercieran como intermediarios para conseguir contribuciones de otros narcotraficantes, de manera que Yani “no tuviera que tener contacto directo con ellos”.

El fiscal no indica si Los Cachiros ofrecieron fondos o si sirvieron como interlocutores para otras donaciones. Yani perdió en las primarias del Partido Liberal. Y a pesar de su declaración de culpabilidad en Estados Unidos, se rumoreaba que se estaba preparando para otra candidatura presidencial.