Corea del Norte cumplió hoy con su promesa de destruir las instalaciones de pruebas nucleares de Punggye-ri frente a una delegación de periodistas extranjeros. Los medios surcoreanos informaron que las autoridades norcoreanas habían volado los túneles horadados en la Montaña Mantap, epicentro del complejo donde Pyongyang había realizado sus 6 ensayos atómicos.
Se desconoce si la operación de clausura de Punggye-ri frenará la nueva escalada de tensión dialéctica a la que asiste la Península asiática. Por la mañana, Corea del Norte había vuelto a poner en cuestión el posible encuentro entre el líder de ese país, Kim Jong Un, y el presidente estadounidense Donald Trump, después de que una destacada funcionaria del ministerio de Exteriores acusara a Washington de «actos indignantes».
«Si EEUU vuelve a ofender nuestra buena voluntad y continúa con sus actos indignantes e ilegales, pediré a nuestro líder supremo que se reconsidere la cumbre. No estamos mendigando las conversaciones. La posibilidad de que esa cumbre se celebre depende del comportamiento de EEUU», opinó Choe Son Hui, la viceministra de ese departamento, según la agencia oficial KCNA.

Choe criticó las declaraciones que realizó el vicepresidente Mike Pence a la cadena Fox News en las que sugería que Corea del Norte podía acabar como la dictadura de Muamar Gadafi si no aceptaba un acuerdo con EEUU, algo que la norcoreana tachó de «comentarios desenfrenados e insolentes».
Cuando en esa entrevista se le preguntó si la comparación con Libia se debía considerar como una amenaza, Pence dejó claro que lo era: «bueno, creo que más bien es un hecho», señaló.
La representante norcoreana descalificó al número dos de la administración norteamericana al indicar que no es más que «un muñeco político» que «compara» a «un estado con armas nucleares con Libia, que simplemente había instalado algunos equipos y estaba jugueteando con ellos». «Son comentarios tontos y estúpidos», apuntó.
Bajo la nueva dinámica en la que Washington y Pyongyang parecen estar recuperando la dialéctica que se cruzaban en 2017, Choe volvió a esgrimir de forma tácita la amenaza de un ataque nuclear. «Para tomar prestadas sus palabras, también podemos hacer probar a EEUU una tragedia espantosa que ni ha experimentado ni imaginado hasta ahora», indicó.
«De EEUU depende por completo si quieren encontrarse con nosotros en una sala de reuniones o en una confrontación nuclear», concluyó.
Las palabras de la viceministra de Corea del Norte se suman a las declaraciones del Secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, que en su comparecencia ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de su país, dijo que Washington está preparado para cancelar o abandonar el encuentro con Kim Jong Un si este no acepta el desmantelamiento absoluto de su arsenal nuclear.
«Un mal acuerdo no es una opción. El pueblo americano confía en nosotros. Si no vemos que hay un buen acuerdo sobre la mesa, nos marcharemos de forma respetuosa», precisó.





