Las localidades de Darbasiya y Ras al Ain han quedado prácticamente vacías, según ha informado la ONG Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
Turquía lanzó el miércoles una invasión sobre el norte de Siria, en la zona del Kurdistán, para hacerse con el control de lo que ha denominado como «zona de seguridad», una franja de 480 kilómetros de largo y 30 de ancho.
La periodista de RTVE, Érika Reija, se dirige hacia la zona de conflicto para informar sobre el terreno del desarrollo de la ofensiva turca, la resistencia de las milicias kurdas y la incidencia del conflicto armado en la pobación civil.
La campaña fue lanzada después de que Estados Unidos, aliado de los kurdos en su guerra contra el grupo terrorista Estado Islámico, anunciara el domingo que abandonarían la zona ante la inminencia del ataque kurdo.
El presidente turco, Recep Tayyi Erdogan, ha dicho que su intención es ubicar en esa «zona segura» alrededor de dos millones de refugiados que se encuentran en su territorio.
Por ahora, las autoridades turcas han detenido a 121 personas por publicar en las redes sociales comentarios críticos con la incursión militar del Ejército turco en el noreste de Siria contra las milicias kurdas.
Unas 450.000 personas en peligro inminente, según ONGs
Las ONG advierten de que la ofensiva turca en Siria pone en peligro inminente a 450.000 personas. Alertan de que la asistencia humanitaria podría verse interrumpida y reclaman que no se use munición explosiva en zonas urbanas. UNICEF ha pedido expresamente que se proteja a los niños y ACNUR alerta de que ya hay decenas de miles de civiles en movimiento.
Unas 450.000 personas viven en la franja de cinco kilómetros al sur de la frontera de Turquía con Siria. Lo que las expone al riesgo no es solo el verse afectadas directamente por las bombas y las balas, sino el hecho de quedarse sin acceso a servicios básicos y sin asistencia humanitaria, según han advertido este jueves un grupo de 14 ONG internacionales que trabajan en Siria.
Según han advertido, las informaciones de los trabajadores humanitarios en el terreno indican que los civiles ya se están desplazando y que algunos servicios vitales ya se han visto interrumpidos, incluidas instalaciones médicas y suministro de agua. Además, han indicado que algunos miembros de su personal también se han visto desplazados ya con sus familias, mientras que otros están atrapados.
El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) ha confirmado que «decenas de miles de civiles están en movimiento para escapar de los combates y buscar un lugar seguro», ha informado en un comunicado, subrayando que además las temperaturas están cayendo en la zona, lo que complica la situación.
Las alrededor de 450.000 personas que viven en la zona inmediata a la frontera, entre las que hay 90.000 desplazados internos, «están en peligro si todas las partes no ejercen la máxima contención y dan prioridad a la protección de los civiles», han subrayado las ONG.
La ONU calcula 1,65 millones de personas en riesgo humanitario
En total, la ONU estima que hay al menos 1,65 millones de personas necesitadas de asistencia humanitaria en el noreste de Siria. «La respuesta humanitaria vital se verá amenazada si la inestabilidad fuerza a las agencias de asistencia a suspender o reubicar sus programas y personal, como ya está ocurriendo», han prevenido las ONG.
Por ello, han instado a las partes en el conflicto a que «respeten plenamente el Derecho Internacional Humanitario» y que eviten usar armamento explosivo en zonas pobladas, además de asegurarse de que toman todas las medidas posibles para proteger a los civiles y garantizar el acceso humanitario sin restricciones.





