Italia llega a su tercera semana de confinamiento y cumple siete días desde que decretara el cierre de las actividades no esenciales para frenar la escalada de casos de coronavirus y doblegar su curva de contagios que ya alcanza los 97.689 casos y 10.779 muertes. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparecía hace apenas 24 horas para anunciar una medida similar en España que, según ha aprobado este domingo un Consejo de Ministros extraordinario, dejará en casa desde este lunes y hasta el final de la Semana Santa a los trabajadores de aquellos sectores que no se consideren fundamentales.

Teniendo en cuenta que el brote de COVID-19 en Italia se produjo una semana antes que en España, donde ya han muerto más 6.800 personas y se acumulan 80.100 casos, ¿son efectivas estas medidas para detener el avance del virus?
La experiencia de China demuestra que sí. Allí tardaron en torno a dos meses en aplanar la curva de contagios y ahora casi no tienen nuevos casos de transmisión local. Italia sigue un camino similar. Y, aunque aún es pronto para decir si se ha alcanzado el pico, sus curvas de contagios y de muertes comienzan a frenarse.





