jueves, octubre 28, 2021

Elecciones en Honduras 2021: Narcos, pandoros y Exconvictos

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En pocos meses reviviremos con amargura los recuerdos de las elecciones de 2013 y 2017. Nadie sabe nada, aunque crea saberlo, nadie puede asegurar lo que pasará en estas elecciones 2021. Las reformas electorales, la arremetida extractivista y la crisis social/sanitaria que azota a Honduras deja un panorama incierto de cara a las eleccionesgenerales a realizarse en pocos meses.

Las y los hondureños giran enloquecidos ante el gran número de candidatos que se han postulado para realizar tráfico de credenciales más que para optar a un puesto de elección popular. Si algo tenemos claro, es que todos los panoramas políticos que hoy tenemos por seguro mañana podrían evaporarse de inmediato.

Corrupción, narcotráfico y régimen político
Existen partidos políticos en Honduras que durante gran parte de su historia ha estado marcada por el peso del negocio ilegal del narcotráfico. Así, los partidos políticos como el Partido Nacional han pactado con empresarios corruptos del más alto nivel y con narcotraficantes por igual.

Hablemos de Nasry “Tito” Asfura, o mejor conocido como “Papi a la orden”, candidato presidencial por el Partido Nacional de Honduras. Antes que nada, es importante mencionar que el Partido Nacional de Honduras, históricamente ha sido una fábrica de delincuentes y asesinos, desde Hilda Hernández y su desfalco a la desaparecida Secretaria de Desarrollo e Inclusión Social (SEDIS), hasta Oswaldo Ramos Soto, acusado de usar los recursos de la Corte Suprema de Justicia para impulsar su campaña presidencial de cara a las elecciones de 1993; este partido ha tomado cada vez más fuerza consolidándose como la más fuerte estructura criminal en el país.

El actual candidato, “Tito” Asfura, no es la excepción, meses atrás, la Sala de lo Constitucional, aceptó un recurso de amparo para investigar al entonces alcalde de la capital. Unos 29 millones de lempiras fueron desviados de la municipalidad de la capital de Honduras entre 2017-2018, de acuerdo con una investigación realizada por la Unidad Fiscal Especializada Contra Redes de Corrupción (UFERCO) del Ministerio Público. ¿Quién estaba involucrado? Nada más que el alcalde de Tegucigalpa Nasry “Tito” Asfura y la regidora Nilvia Castillo, quienes en ese momento eran investigados además por los delitos de abuso de autoridad, uso de documentos falsos, malversación de caudales públicos, fraude, lavado de activos entre otros.

Yani Rosenthal, el candidato presidencial por el Partido Liberal de Honduras, Yani cuenta con un currículo delictivo tan amplio que pareciera una broma que sea uno de los candidatos más fuertes a ganar las próximas elecciones. De ser político y banquero, Yani paso a ser un exconvicto en EE. UU. por lavado de dinero.

Yani, exministro de Honduras y miembro de la gran familia Rosenthal, fue sentenciado en la Corte Federal de Nueva York a tres años de cárcel tras declararse culpable en 2017 de los cargos de lavado de activos, Rosenthal admitió que, mientras fue el vicepresidente de una empresa empacadora de alimentos, parte de la organización empresarial Grupo Continental, autorizó deliberadamente la compra de ganado a una organización dedicada al tráfico de drogas para luego exportarlo como carne a los Estados Unidos.

En palabras simples, Rosenthal proveyó a la organización criminal “Los Cachiros” de fuentes de financiamiento para sus actividades criminales, de medios para lavar sus ganancias provenientes del narcotráfico, y de legitimidad pública, contribuyendo de esa manera con el ambiente de impunidad que permitió a los Cachiros prosperar y poder importar toneladas de cocaína hacia los Estados Unidos.

Con todo esto, Honduras se posiciona una vez más como el país donde todo es posible, donde los candidatos a presidenciales son narcotraficantes, delincuentes o exconvictos. De esta forma, si a alguien le quedaba duda de lo decadente del régimen político hondureño, este tipo de noticias e investigaciones no dejan lugar a dudas sobre la manera en la que se mueven políticos de los partidos empresariales, narcotraficantes y líderes de los cuerpos represivos.
¿Qué es lo único bueno que podemos sacar de todo esto? Que cada día son más las hondureñas y hondureños que son conscientes de que eliminar a esta clase política es una urgencia más que una necesidad.
¿Qué es lo malo? Que una vez más se forma esa falsa sensación de triunfalismo alrededor de la candidata por el Partido Libertad y Refundación, Xiomara Castro, y hablo de esa sensación, ya que es la misma que le permite al pueblo creer que con ir a una urna a dejar su voto es suficiente para posicionar a Xiomara como la ganadora indiscutible de estas próximas elecciones.

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