Venezuela y Argentina encabezan un ránking de «infiernos fiscales» copado por países latinoamericanos
Buenos Aires.– La primera edición de este índice, elaborado por The 1841 Foundation, coloca a doce países -ocho de ellos latinoamericanos- en la categoría de «infiernos fiscales».
El índice apunta contra aquellas naciones donde hay voracidad fiscal, baja calidad de las instituciones o donde se pueden encontrar ambas.
El lote ‘infernal’ lo componen Bielorrusia, Venezuela, Argentina, Rusia, Ucrania, Nicaragua, Bolivia, Bosnia y Herzegovina, Haití, Honduras, México y Surinam.
El índice, elaborado con base en la información del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, tiene en cuenta datos cuantitativos, como la presión tributaria, inflacionaria y de la deuda, e indicadores cualitativos, como la estabilidad política y la eficacia del Estado.
Entre los infiernos fiscales, de hecho, hay países con impuestos bajos y altos, pero, según el informe, «todos tienen gobiernos de baja calidad, alta corrupción y discrecionalidad, una gestión económica pobre e instituciones débiles».
«Los infiernos tributarios tienen en general una voracidad fiscal alta, pero además son estados que brindan muy poca seguridad jurídica.
«Que una jurisdicción sea un paraíso fiscal en sí mismo no tiene nada de malo, más allá de que haya gente que los puede usar abusivamente. En cambio, los infiernos fiscales son siempre malos», afirma Litwak.
Según el experto, los «infiernos fiscales» ahuyentan inversiones y empujan a los ciudadanos a irse de su país o a mudar su capital a otras jurisdicciones que ofrecen mayor seguridad jurídica y que, en muchos casos, han sido tachados de «paraísos fiscales».
NO CULPES AL PARAÍSO
Para el abogado argentino, «el camino correcto es luchar contra los infiernos tributarios, no contra los paraísos fiscales».
«El paraíso fiscal es una posible respuesta a la existencia de infiernos tributarios. Sin infiernos tributarios no hay paraísos fiscales. Lo que está haciendo la OCDE es luchar contra el resultado. Pero mientras no se eliminen los infiernos tributarios, van a seguir ahuyentando las inversiones, irse del país o mudar su capital a otros países, provocando desempleo masivo, advierte Litwak.





