lunes, mayo 27, 2024

La dictadura perfecta

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Por: Otto Martín Wolf

He pensado mucho tiempo en la manera de escribir este artículo de una manera objetiva. Especialmente me ha preocupado que se pueda tergiversar o no entender la intención, así que lo voy a aclarar desde el principio; jamás estaré de acuerdo con ninguna dictadura, no importa lo “buena” que aparente ser así como tampoco las intenciones del dictador, quien quiera que este sea.

Dicho lo anterior haré un análisis aficionado de las cosas en Nicaragua.

Primero debo repetir que, comparado con Daniel Ortega, el antiguo dictador -Anastasio Somoza- era un aficionado, un principiante, menos que eso, un niño de kinder.

Somoza, cuya familia gobernó Nicaragua durante muchos años, jamás se hubiera atrevido a hacer las cosas que Ortega hace casi diariamente.

Quitar la personería jurídica a la Cruz Roja, confiscar sus propiedades y sumarlas al Ministerio de Salud, como parte de ese servicio público; eso no se ha visto en ninguna parte del mundo, ni siquiera en los estados más radicales.
1. Expulsar de su patria a centenares de personas, entre ellos defensores de los derechos humanos, políticos opositores, periodistas y, prácticamente todo el que le cae mal, llegando al grado de quitarles la nacionalidad, cosa que es imposible ya que esa se lleva en la sangre. Ni siquiera en los países más despóticos del mundo se le ha quitado la nacionalidad a nadie, bajo ningún pretexto, solo Ortega. En algunas partes los matan, pero no les quitan la nacionalidad. Debo agregar aquí que todo opositor está sujeto a que le confisquen sus propiedades y perderlas para siempre. La propia y enorme mansión de cuatro hectáreas en la que reside Ortega fue confiscada (robada) a Jaime Morales Carazo hace unos treinta años.
2. Pelear con la Iglesia Católica. Romper con El Vaticano, encarcelar sacerdotes, obispos, prohibir la celebración de procesiones en las calles y muchas cosas más, nada de eso jamás se le hubiera ocurrido no solo a Somoza, sino a nadie en todo el continente americano. Todos los mandatarios en todas partes han sentido temor de enfrentar a la Iglesia Católica y a otras religiones, Ortega no.
3. Nombrar de dedo a su vicepresidente, su propia esposa, cambiando la ley de la noche a la mañana solo para servir a este propósito. Cierto que algunos expresidentes han logrado que sus esposas lleguen a la primera magistratura, los ejemplos abundan; en Argentina Perón a su esposa Isabelita, también ahí Cristina Kirchner es la viuda de un expresidente e inclusive aquí, en nuestro propio patio ha sucedido, pero nunca llevarla a la vicepresidencia y mucho menos sin que haya participado como candidata en el proceso electoral.
4. Para las pasadas elecciones, que ganó por una amplia mayoría, todos sus opositores fueron encarcelados previamente por alguna u otra razón. Nadie, ningún dictador, presidente o mandatario de América había hecho nada así, ni soñando.
5. Enfrentar directamente a los Estados Unidos, aparentemente saliéndose de su órbita política y económica. Aquí podemos anotar que, si bien es cierto Ortega es enemigo declarado de los USA, hasta el momento no se ha metido con las compañías norteamericanas, las cuales operan en Nicaragua sin mayor problema. Lo mismo sucede con la mayoría de empresas; quien no se mete en política o no se opone al gobierno en realidad puede trabajar sin obstáculos. Creo que esta es una lección aprendida por los fracasos en ese sentido experimentados por Cuba y Venezuela y, sinceramente, tengo que anotar que aquí ha procedido con inteligencia.
6. Control absoluto de los medios de comunicación. No solo eliminó de tajo al principal valuarte de la lucha contra la dictadura de Somoza, el heroico diario La Prensa, si no que, también todos los medios. Radio, televisión, prensa y parcialmente cualquier red social que se atreva a criticar es eliminado.

La lista sigue y sigue, Daniel Ortega ha logrado el total control de su país y el manejo de las leyes en una concentración de poder jamás vista ni soñada por otros dictadores.

No obstante, me atrevo a comentar que existe en Nicaragua algo sumamente extraño. Hace unos meses tuve la oportunidad de recorrerla de punta a punta, ciudades, centros turísticos y hasta pequeños poblados. Qué es lo extraño? Puedo decir con total sinceridad que no se siente la dictadura, al menos desde el punto de vista de un turista (que abre muchos los oídos y los ojos).

Cuando visité Cuba hace algún tiempo sí pude notarlo, en Nicaragua no.

No quiero decir que Ortega tenga un apoyo mayoritario, la verdad no existen estadísticas confiables, pero creo que Nicaragua, acostumbrada en casi toda su historia a dictaduras, ha aceptado su suerte, se ha resignado a la situación.

ottomartinwolf2@gmail.com

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