Había garantizado un bono de diez millones de bolívares a los poseedores del carné de la patria que apoyaran su reelección.
El joven Yosmar Castillo sigue esperando que Nicolás Maduro le pague el bono por haber votado por su reelección el domingo pasado. María Gómez, de 72 años, también quiere que le pague por el bono electoral pero no tiene paciencia para esperar que el régimen se lo deposite en su cuenta bancaria.
Tanto Yosmar como María hacen una larga fila bajo un sol implacable frente a un abasto de la avenida Maturín de La Campiña para comprar un kilo de espaguetis a precio viejo de una semana, 700.000 bolívares (0,63 dólares al cambio paralelo) antes de que lo suban mañana.

María Gómez confiesa a ABC que necesita los 10 millones de bolívares del bono electoral que prometió Maduro para comprar las pastillas de Losartán para tratar su hipertensión. «Desde hace tres meses que no consigo mi medicina en ninguna parte y cuando aparece en alguna farmacia entonces es tan cara que no la puedo pagar», dijo al insultar al presidente reelecto.
Yosmar en cambio necesita el pago de su voto para hacer mercado, comprar leche y pañales para su bebé recién nacida. Estos productos son escasos desde hace más de cinco años y cuando aparecen en el mercado debe llevar a la bebé con la partida de nacimiento para que se los vendan.
En la cola también estaba Carlos Rodríguez. Dijo que tenía carnet de la patria. «Pero no he votado por Maduro, así que no espero ningún pago», asegura. Otros prefirieron no decir por quien votaron para no tragarse la frustración de haber perdido.





