
De los siete heridos, uno se encuentra en estado crítico, mientras que los otros siete se encuentran fuera de peligro.
“No hay lugar en Nueva Orleáns para ese tipo de violencia. Hablo en nombre de todos los habitantes de nuestra ciudad al decir que estamos furiosos, disgustados y hartos de esta violencia. Otras tres vidas han sido segadas. Esto debe cesar. En todo lugar es inaceptable”, dijo la alcaldesa de la ciudad, LaToya Cantrell, en un comunicado en el que agregó que las autoridades trabajarán “para poner fin a este terror y ver que se haga justicia”.





