La región ha asistido a una prolongada deforestación de grandes extensiones de selva para abrir pistas de aterrizaje clandestinas para las narcoavionetas. Pese a su baja densidad poblacional, la localidad de Brus Laguna en La Mosquitia es un hervidero de esa actividad, pues allí se hallaron 18 de las 23 pistas clandestinas destruidas en Honduras en lo corrido del año. Históricamente, la zona ha sido un foco de violencia ligada al narcotráfico.
La región también ha experimentado un incremento de la producción local de cocaína. En el mes de agosto, se desmantelaron tres laboratorios de procesamiento de droga en medio de la selva, en el departamento de Colón, costa este de Honduras.
Análisis de InSight Crime
Si bien las incautaciones no son un indicador ideal para medir el narcotráfico, es probable que revelen un aumento en la cantidad de cocaína en tránsito por territorio hondureño.
Este es un cambio de rumbo mayor desde 2015, cuando el narcotráfico en el país se había reducido en 72 por ciento después de que el fortalecimiento de las labores militares y de inteligencia forzaran a los traficantes a tomar rutas alternativas. Incluso las fuerzas de seguridad proclamaron con orgullo que ya no pasaban más narcovuelos por el país.
En esa época, un alto cargo militar de Estados Unidos elogió a Honduras por sus “increíbles” esfuerzos, incluyendo la voluntad del presidente, Juan Orlando Hernández, de colaborar con los operativos antinarcóticos estadounidenses. Es claro que se cantó victoria antes de tiempo, en especial ahora que se ha tildado al mismo presidente Hernández de coconspirador en varios casos de narcotráfico en Estados Unidos, incluyendo el que involucra a su hermano.






