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No seas un esclavo de tu propio negocio

 Su trabajo empezaba desde las 6am. y se prolongaba hasta las 8pm. Si bien veía a sus hijos, nunca tenía tiempo para ellos. Todo su tiempo era para el negocio. Y, en su lógica, gracias al negocio podía costear el estudio de los muchachos, su alimento y su techo. Pero esa vida es pesada: trabaja y trabaja; mañana, tarde y noche…y tienes que abrir el negocio porque si no lo haces, no ganas. O más concretamente, como lo decía la señora, “si no abres no comes.”

Era independiente, pero no era libre. En realidad, no tenía un negocio, tenía un auto empleo.
Sus ventas iban cuesta arriba, pero mientras mejor le iba, su prisión era más grande.

Señores, el reto de muchos es pasar del auto empleo a la empresa. Pasar de ser comerciantes a ser empresarios. Y eso precisa formación.

Primero, no haga negocios para hacer dinero. Haga negocios para hacer riqueza.

Segundo, entienda que el trabajo de un empresario no es “hacer”, sino “dirigir.” Quizá al inicio está bien (y se requiera) que usted se dedique en cuerpo y alma, pero conforme avanza el tiempo usted también debe avanzar. La prueba de que la empresa es negocio es que le debe dar: tiempo y dinero.

Tercero, la base de todo negocio es la gente. Sin equipo no hacemos nada. Se necesitan manos y cerebros. Y se precisa transferirles la visión, darles la orientación, establecer los procesos y los controles.

Cuarto, apóyese en la tecnología. Si la tecnología no está de su lado, usted está desfasado. Hoy es muchísimo más económico usar herramientas para el control de los procesos, para la seguridad, incluso para el marketing y para la apertura de nuevos mercados.

El reto de todo empresario es dirigir la ejecución. No sea peón de su negocio, sino director.
Trabaje no para hacer dinero, sino para hacerse libre.