SAN PEDRO SULA.- Suenan las alarmas en los medios internacionales al darse a conocer que una nueva caravana de inmigrantes hondureños ha emprendido el peligro viaje a pie hacia los Estados Unidos. Los esfuerzos -reaccionarios y no proactivos- del gobierno hondureño por convencer a sus ciudadanos de quedarse en el país no parecen haber tenido el efecto deseado. Familias enteras se reunieron en la Gran Central Metropolitana para iniciar su travesía.
El presidente Donald Trump a primera hora de este martes ha dicho en Twitter que «solo los detendrá un muro». Así, el mandatario ha aprovechado para arremeter contra los líderes demócratas, Nancy Pelosi y Chuck Schumer, que no aprueban su solicitud de 5,700 millones de dólares para un muro. ¡Dejaos de juegos políticos y terminad el cierre!», ha añadido el presidente.
A big new Caravan is heading up to our Southern Border from Honduras. Tell Nancy and Chuck that a drone flying around will not stop them. Only a Wall will work. Only a Wall, or Steel Barrier, will keep our Country safe! Stop playing political games and end the Shutdown!— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 15 de enero de 2019
Unos 600 migrantes se congregaron bajo una incesante lluvia en la estación de autobuses de San Pedro Sula, una de las ciudades más violentas del mundo, y decidieron partir en la oscuridad, horas antes de la salida prevista inicialmente para el martes. Las autoridades hondureñas pidieron a los migrantes desistir de su pretensión de salir del país con la idea de llegar al país del norte.
Alrededor de 300 personas, principalmente mujeres y niños, subieron a 30 buses pequeños con la intención de ir hasta la frontera con Guatemala. Otras 300 se echaron a andar hacia la localidad fronteriza de Agua Caliente. Uno de los integrantes le pidió el paraguas a un periodista diciendo que temía que su hija enfermase por la lluvia. Durante su marcha, algunos migrantes pidieron a propietarios de tiendas que les diesen comida o agua para el viaje.
A la estación de autobuses siguió llegando gente, por lo que es posible que el tamaño de la caravana aumente este martes.
Una mujer que se negó a dar su nombre por seguridad contó que su hija de 9 años había sido violada de forma violenta y que sufría graves problemas médicos. La madre, que trabajaba en una panadería, dijo que llevaba a la menor y a su hijo de 13 años a Estados Unidos. Una vez allí, añadió, solicitará asilo o estatus de refugiado ante las autoridades estadounidenses porque “ya no se puede vivir en Honduras”.





