Análisis de InSight Crime

Un gran grupo de migrantes fueron detenidos por los agentes de la Patrulla Fronteriza luego de cavar un túnel bajo el cercado de la frontera en Arizona.

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Agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos hallaron varios grupos numerosos de migrantes centroamericanos que cruzaban la frontera entre Estados Unidos y México a lo largo de tramos remotos de desierto; una táctica de los “coyotes” que requiere la negociación con grupos criminales más grandes.

Desde octubre, las organizaciones criminales han pasado a más de dos docenas de grupos de migrantes hacia la desolada región cercana al paso de entrada de Antelope Wells, al suroeste de Nuevo México, según declararon en un comunicado los agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos.

Los grupos —cada uno de más de un centenar de personas— se sometieron a las autoridades al entrar. El miércoles pasado, un grupo de 274 migrantes —conformado en su mayoría por familias centroamericanas con niños en busca de asilo— cruzaron justo después de la medianoche. Los agentes de la Patrulla Fronteriza relataron posteriormente que se usó el cruce como distracción mientras que dos presuntos correos humanos pasaban 265 libras de marihuana por la frontera. Un grupo de 115 migrantes se entregó la noche siguiente en la misma zona. “Contrabandistas organizados sin escrúpulos están explotando la zona”, concluyó la Patrulla Fronteriza en su declaración.

A los traficantes también se los acusó de ayudar a un grupo de 376 migrantes, que abrieron un túnel bajo un alambrado fronterizo, cerca del extremo suroeste de Arizona el 14 de enero. El grupo —con ayuda de los coyotes— cavó siete agujeros pequeños, de escasa profundidad bajo la barrera de acero de diez millas de extensión al este del cruce fronterizo de San Luis, y luego se entregaron a las autoridades, según informó ABC News. Un guatemalteco contó al medio de noticias que había pagado US$5.000 a un coyote para que los ayudaran a él y a su hija de 12 años a pasar la frontera con ese grupo.

Análisis de InSight Crime

El movimiento repentino de masivos grupos de migrantes centroamericanos a parajes remotos de la frontera entre Estados Unidos y México es una señal de que los traficantes se están lucrando de dicha táctica, que requiere coordinación con organizaciones criminales mexicanas de mayor envergadura.

El tráfico de estos migrantes supone una fuente importante de ingresos para los grupos del crimen organizado. Los pagos deben hacerse inicialmente a varios de los llamados “coyotes” o “polleros”, traficantes que conducen a los migrantes hacia Estados Unidos. Esos traficantes pagan a los carteles de la droga de México para garantizar protección, pues ellos tienen el control de las rutas de tráfico de personas y narcóticos en las regiones fronterizas. Los carteles se benefician de esos pagos y mediante otros negocios criminales, como el secuestro y la extorsión a los migrantes.