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EE UU deja abierta la puerta al diálogo tras imponer nuevas sanciones a Irán

El consejero de seguridad de Trump mantiene una inusual reunión en Jerusalén con su homólogo ruso

Jerusalén 

En una inusual cita a tres bandas en Jerusalén, el consejero de seguridad nacional de Estados Unidos, John Bolton, ha dejado este martes abierta la puerta al diálogo con Irán, un día después de que la Casa Blanca impusiera nuevas sanciones a la cúpula política y militar de Teherán. Bolton, uno de los halcones más radicales de la Administración del presidente Donald Trump, se reunió en la ciudad santa con el secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolai Patrushev, ante el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, para analizar la crisis desatada con Irán y la situación en Siria.

“Este encuentro no puede producirse en un momento más oportuno”, reconoció el consejero estadounidense ante la prensa. “Se trata de un momento crítico para Oriente Próximo, en el que el régimen iraní y sus grupos terroristas afiliados han lanzado una nueva oleada de provocaciones en el exterior”. El cónclave diplomático entre las dos potencias auspiciado por Netanyahu estaba inicialmente dedicado a examinar la marcha de la guerra en Siria, pero los últimos incidentes en el Golfo han ampliado la agenda a la tensión entre Washington y Teherán.

“El presidente Trump ha dejado la puerta abierta a unas negociaciones de entidad para completar y verificar la eliminación del programa iraní de armas nucleares, de sus sistemas de misiles balísticos y de su apoyo al terrorismo internacional”, aseguró Bolton en una aparente invitación a unas conversaciones de capitulación. Pocas horas antes, la Casa Blanca había anunciado la imposición de sanciones al líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, y a ocho altos mandos militares de Irán.

Netanyahu, junto a los consejeros de seguridad de Rusia, Nikolai Patrushov (centro) y de EE UU, John Bolton, el martes en Jerusalén.
Netanyahu, junto a los consejeros de seguridad de Rusia, Nikolai Patrushov (centro) y de EE UU, John Bolton, el martes en Jerusalén. RONEN ZVULUN REUTERS

El mensaje del consejero de Trump frente al “clamoroso silencio” de Teherán distaba de resultar contemporizador. “En todo Oriente Próximo vemos que Irán sigue siendo origen de beligerancia y agresiones, apoya el terrorismo de Hezbolá en Líbano y al régimen de (Bachar) El Asad en Siria, así como rearma a los rebeldes Huthi de Yemen”, advirtió el antiguo embajador de EE UU ante la ONU, quien recordó que “dentro de pocos días Irán amenaza con superar los límites impuestos en el acuerdo nuclear de 2015”, del que Washington se desligó el año pasado.

Bolton agradeció de entrada a Netanyahu que, “a través de sus estrechas relaciones con los presidentes de EE UU y de Rusia”, haya favorecido la coordinación de las políticas de los dos países en la región de Oriente Próximo. El primer ministro israelí celebró como un “hito histórico” la reunión celebrada en Jerusalén para “avanzar en la estabilidad en la región, en particular en Siria”, y advirtió de que seguirá impidiendo –como ya ha demostrado “con centenares de acciones”– que Irán se afiance militarmente en Siria,

Netanyahu, que se presenta de nuevo a unas elecciones en septiembre, ve reforzada ante la opinión pública israelí su dimensión de estadista internacional frente a los rivales políticos domésticos. Israel pretende ante todo alejar a las fuerzas iraníes y las de sus aliados chiíes de la frontera siria. Por ello ha pedido ahora a Rusia y a EE UU que fuercen la salida de todas las tropas extranjeras presentes en el país árabe a partir del inicio de la guerra en 2011.

Tanto la Casa Blanca como el Kremlin han enviado una poderosa señal de respaldo al liderazgo del mandatario israelí con la presencia en un hotel de Jerusalén de los máximos asesores de seguridad nacional. Ambos aprovecharán su paso por la Ciudad Santa para ultimar los detalles de un previsible encuentro entre Trump y Vladímir Putin en la cumbre del G-20 de Osaka esta misma semana.

Para Moscú, la reunión tiene como objetivo central buscar el reconocimiento del Gobierno de El Asad por parte de EE UU, una vez que el conflicto armado parece estar registrando sus últimas etapas. El consejero Patrushev ha afirmado ante Netanyahu que es “extremadamente importante garantizar la seguridad de Israel, donde viven personas de origen ruso”, dijo en referencia a los cientos de miles de emigrantes judíos que dejaron la antigua URSS en dirección al Estado hebreo en las últimas décadas del siglo XX. En contrapartida, Rusia rechaza la pretensión israelí de ejercer la soberanía sobre los Altos del Golán (meseta siria ocupada militarmente desde 1967), pese a que la Administración de Trump se la haya reconocido recientemente.

El asesor de Putin recordó finalmente que es necesario respetar también a otros poderes regionales, en una evidente alusión a Irán. “Si ignoramos su presencia no podremos obtener resultados (diplomáticos)”, subrayó Patrushev, quien desveló que los servicios de inteligencia militar de su país han constatado que el dron estadounidense derribado la semana pasada volaba dentro del espacio aéreo iraní, y no sobre aguas internacionales, según informa el diario Haaretz. Respecto a las pruebas presentadas por Washington para responsabilizar a Teherán de los daños sufridos por dos petroleros en el golfo de Omán, el secretario del Consejo de Seguridad ruso se limitó a describirlas como “poco profesionales”.