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Irán permitirá a las mujeres asistir a partidos de fútbol masculino

IRÁN

Irán permitirá a las mujeres asistir a partidos de fútbol de la selección masculina

La decisión llega poco después de que una aficionada, que estaba siendo procesada por colarse en un partido, muriese tras quemarse a lo bonzo.

Dos parejas iraníes ven un partido de fútbol en un bar. WANA NEWS REUTERS

La República Islámica iraní ha acabado con una discriminación largamente denunciada por sus víctimas. El ministro de Deportes y Juventud de Irán ha anunciado este jueves el fin de la prohibición de que las mujeres puedan asistir a partidos de fútbol masculino. El veto se levantará, al menos por el momento, para los juegos que dispute la selección nacional. La decisión llega poco después de que una aficionada, que estaba siendo procesada por colarse en un partido, muriese tras quemarse a lo bonzo.

El ministro Masud Soltanifar ha explicado la medida. «La infraestructura de todos los estadios del país está lista para que las mujeres puedan acceder», ha afirmado, según la agencia oficial IRNA. A tal efecto, ha añadido, se han habilitado entradas, pasillos, baños y gradas para mujeres «de acuerdo con las consideraciones culturales y religiosas, así como de seguridad». Soltanifar ha apostillado que «esperemos que […] en el futuro podamos expandir la presencia femenina en competiciones nacionales».

Aunque no existía una norma específica que prohibiera a las mujeres acceder a partidos de fútbol masculino y, de hecho, competiciones de otros deportes sí habían contado con aficionadas en las gradas, el fútbol era coto vedado para ellas. Esto se debía a que el ala rigorista del poder, influyente en la judicatura y las fuerzas de seguridad, había hecho valer su criterio. Por contra, el ejecutivo centrista de Hasan Rohani se había mostrado a favor de la asistencia de mujeres a eventos futbolísticos masculinos.

En los últimos tiempos ha habido tímidas rupturas de esta discriminación de género. Durante el Mundial de Rusia del año pasado, el Gobierno habilitó pantallas gigantes en el estadio Azadi, el mayor del país, y permitió a mujeres y hombres animar juntos a los ‘Guepardos’. Posteriormente, un grupo selecto de chicas pudo asistir de público a un amistoso, en ese estadio, entre Irán y Bolivia. El enfrentamiento permitió que las gradas adquiriesen un colorido que Irán no había conocido en décadas.

Pero la joven Sahar Jodayarí y sus amigas, aficionadas acérrimas de equipos locales como el Esteghal o el Persépolis, seguían sin poder cumplir su sueño de animar in situ a los futbolistas de liga. Pese al riesgo, decidieron disfrazarse de hombres para intentar sortear los controles de seguridad y acceder a las gradas. Algunas lo lograron. Otras, como Sahar, fueron encarceladas por ello. Hace dos semanas, temiendo una pena de seis meses de prisión, Sahar se quemó frente al juzgado. Murió a los pocos días.

Aquel suceso desató una ola de indignación en Irán, que se vio reflejada en las muestras de duelo expresadas por ciudadanos anónimos, que dejaron flores en el sitio de los hechos, o por los mismos jugadores del Esteghal, que posaron antes de un partido con una camiseta en recuerdo de la ya conocida como ‘chica azul’. En última instancia, las llamadas a la FIFA a presionar a Irán, para abolir esta discriminación, se incrementaron.

Anteriormente, Teherán había sido apercibida por el máximo organismo futbolístico internacional, y afrontaba un posible veto en todas las competiciones internacionales. La FIFA había fijado el mes de octubre como ultimátum para permitir a las mujeres acceder a los estadios de fútbol, pues alegaba que esta discriminación vulnera los estatutos de la entidad. Ahora, se refuerza la posibilidad de que el encuentro clasificatorio Irán – Camboya, del próximo 10 de octubre, inaugure una nueva era.

O no. Sara, una activista a favor del acceso libre de mujeres a los estadios, critica que la administración «actúe con insensibilidad con la tragedia ocurrida». «No hay diferencia con anuncios anteriores. [El ministro] se refiere [sólo] al partido del diez de octubre, así que no supone un gran esfuerzo permitir que algunas mujeres puedan ver el partido, como ocurrió el año pasado con el de Bolivia», opina, en palabras a este medio.

«Las chicas que intentaron vestirse como hombres, ¿acaso intentaban ver un partido de la selección? No. Iban de azul o rojo, como los equipos a los que seguían. Si la FIFA llama a un cambio, deberían solicitarlo para todos los estadios o para, al menos, la liga de primera división», añade Sara.