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Allanan vivienda, pero no encontraron al Porkys

El PROGRESO, YORO. – La Agencia Técnica de Investigación Criminal (Atic), allanó hoy una vivienda en el barrio Pénjamo, de la ciudad de El Progreso. Según la información recabada hasta el momento, minutos después de rescatar al cabecilla de la mara Salvatrucha, Alexander Mendoza, alias «El Porkys», los antisociales y el ahora capo más buscado del país se dirigieron a una casa del mencionado barrio progreseño.

Supuestamente las armas y la indumentaria policial se las cambiaron allí, en la vivienda de dos plantas, la cual tenía rastros de sangre en el piso. Al grupo de criminales les bastaron unos tres minutos desplazarse desde los juzgados a dicha casa. En la inspección se encontró la vestimenta que usó el falso testigo protegido para ingresar en los juzgados, con lo cual queda claro que él formó parte del comando que recuperó al temido delincuente.

Imitaron operativos mediáticos de FUSINA

Desde ayer en la madrugada comenzaron a circular nuevos videos en las redes sociales del violento escape de Alexander Mendoza, quien fue trasladado a los tribunales progreseños a una audiencia por asesinato. En dichos videos queda reflejado que los dos únicos guardias que custodiaban el edificio del Poder Judicial no sospecharon que el numeroso grupo de hombres con uniformes de la Fuerza Nacional Antimaras y de la Policía Militar eran delincuentes que en cinco minutos iban a rescatar a su jefe. Los rescatistas del Porkys imitaron el estilo de los operativos mediáticos que se ven en los medios de comunicación cuando FUSINA decide hacer despliegues de fuerza.

Tres dispositivos El grupo de hombres armados montó un despliegue de seguridad igual a los que hacen la Policía Nacional o Militar cuando llevan peligrosos acusados a los tribunales. Era la 1:30 pm cuando al parqueo de los juzgados llegaron entre cinco y seis carros llenos de “policías y militares”. Un doble cabina, color verde, era idéntico a las patrullas de la Policía Militar, incluso tenía los logos de esa institución en sus puertas, por lo que los visitantes, taxistas y vendedores que estaban afuera del inmueble también creyeron que eran policías.

Los “policías” estacionaron los vehículos y rápidamente montaron tres dispositivos de seguridad: uno en las afueras del edificio, un segundo en la puerta de entrada y un tercero que subió a la segunda planta a rescatar a Mendoza, usando la treta del falso testigo protegido. “Nos alejamos del parqueo y quitamos los carros, porque vimos que todo era a la carrera e inusual”, dijo uno de los taxistas. “Nos pareció raro lo del testigo protegido, pues tenemos tiempos de trabajar afuera de los juzgados y nunca las autoridades llevan a un testigo protegido después de llevar a un detenido”, agregó otro de los taxistas. Un abogado privado comentó que estaba en la primera planta cuando alguien mencionó que “había carros sospechosos afuera y que querían rescatar al que estaba arriba”.

El que estaba en la segunda planta en el juzgado penal era Mendoza, custodiado por cinco policías militares que lo trasladaron ese mismo día desde la cárcel de Támara a los tribunales progreseños. Estaba programado que el Porkys ingresara a la 1:30 pm en el despacho del juez a una audiencia por un asesinato que cometió en 2015 en El Progreso; pero personal de ese despacho informó que la audiencia no se inició porque no estaba la fiscal.