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La OMS sabia que China mentía.

ASIA

Uno puede echar un vistazo a la cronología recogida en la web de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por ejemplo, el 31 de diciembre: «La Comisión Municipal de Salud de Wuhan notifica un conglomerado de casos de neumonía en la ciudad». El primer día de 2020, la OMS solicitó oficialmente más información a China, aunque hay que esperar hasta el 4 de enero para leer en Twitter la primera comunicación del organismo al respecto.

Un día después, la organización publicaría su primer parte en el que incluye la información proporcionada por China sobre la situación de los pacientes. Hasta el 12 de enero no saldría a la luz la secuencia genética del virus. Y 10 días más tarde, la OMS afirmó que se había demostrado la transmisión entre seres humanos.

Durante todos esos días de enero, la OMS elogió públicamente a China por su «rápida respuesta al nuevo coronavirus». Y agradeció a Pekín su «transparencia» y que hubiera compartido «inmediatamente» el mapa genético del virus. Aunque detrás de esta postura, la realidad fue bastante diferente. China no lo puso fácil en ningún momento. Según una investigación de Associated Press (AP), el gigante asiático no compartió la información clave durante los primeros días críticos de la pandemia.

Si miramos los datos reales, el 2 de enero un laboratorio descodificó por primera vez el genoma completo. Hasta el 30 de enero la OMS no declaró una emergencia global. «Es obvio que podríamos haber salvado más vidas y evitado muchas muertes si China y la OMS hubieran actuado más rápido», ha criticado en AP Ali Mokdad, profesor del Instituto de Evaluación y Medición de Salud de la Universidad de Washington.

Aún así, los elogios por parte de la OMS continuaron. Un apunte interesante es lo que ocurrió el 3 de enero. Según la información que desveló el diario chino Caixin, la Comisión Nacional de Salud emitió un aviso confidencial ordenando a los laboratorios destruir las muestras del virus o enviarlas a institutos designados para su custodia. La orden prohibía publicar la secuencia genética o advertir sobre el peligro potencial.

Hay que recordar además que esos días, desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump no cesaba en sus críticas a la OMS por lo que consideraba su «complicidad» con China a la hora de ocultar el alcance real del coronavirus en un principio. «La OMS es una marioneta al servicio de los intereses de China«, dijo Trump.