El panorama político hondureño se ha visto sacudido con la renuncia del diputado Carlos Zelaya Rosales, miembro del Partido Libertad y Refundación (Libre), quien decidió abandonar su cargo en el Congreso Nacional este lunes por la tarde. Zelaya presentó su dimisión de manera formal ante el Consejo Nacional Electoral (CNE), cumpliendo así con el anuncio que realizó el sábado anterior.
En sus declaraciones, el diputado Zelaya expresó: «Hoy estoy acudiendo a las oficinas del Consejo Nacional Electoral como lo anuncié el día sábado, entregando mi renuncia formal e irrevocable como diputado del departamento de Olancho». Esta decisión, según el exdiputado, tiene como propósito facilitar cualquier investigación en su contra y despojarse de cualquier tipo de inmunidad que el cargo le confiere.
Disposición Ante la Justicia
Zelaya compareció voluntariamente ante el Ministerio Público de Honduras tras entregar su renuncia, reafirmando su intención de someterse a la justicia, tanto hondureña como internacional. «He venido a ponerme a la orden de la Justicia hondureña y también de la justicia internacional», señaló a los periodistas congregados, añadiendo que su renuncia era un paso necesario para permitir una investigación transparente y sin privilegios.
Sin embargo, la sorpresa no quedó ahí. Durante su comparecencia, Zelaya hizo una revelación que ha causado un profundo impacto en el país. Confesó que en 2013 participó en una reunión con Juan Ramón Matta Waldurraga, hijo del célebre narcotraficante hondureño Juan Ramón Matta Ballesteros, y con líderes de la banda narcotraficante Los Cachiros. En dicha reunión, le ofrecieron dinero para su campaña política, aunque aseguró que nunca llegó a recibirlo.
«Ahora estoy convencido de que la reunión fue grabada, caí en la trampa, asumo mi responsabilidad, existe un video (del encuentro)», admitió Zelaya, reconociendo la existencia de pruebas que comprometen su integridad. Según el exdiputado, el único objetivo de la reunión fue discutir una oferta de aportación a su campaña electoral, pero el simple hecho de haberse reunido con personajes de tal calibre ha desatado una tormenta política y mediática.
En un gesto que ha sido interpretado como un intento de mitigar el daño causado, Carlos Zelaya pidió disculpas públicas a su hermano, el expresidente hondureño Manuel Zelaya, y a la actual presidenta de Honduras, Xiomara Castro, por su involucramiento en la polémica reunión. Zelaya subrayó que su participación en el encuentro fue sin el «aval ni el acompañamiento» de sus superiores en el partido.





