TEGUCIGALPA.-El Foro Social de Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (FOSDEH) realizó un estudio de la devaluación de la moneda hondureña en los últimos meses y los efectos negativos que esto trae a la economía, misma que publicará próximamente y estará disponible para todo público.
¿Qué pasa con la Devaluación en Honduras?
Las decisiones que toman los políticos determinan en la práctica si una ama de casa puede o no adquirir una lata de leche en polvo para alimentar a sus hijos o hijo. En el interior de un biberón de la niñez hondureña. La situación de indefensión, están las decisiones de los políticos que gobiernan instituciones como el Banco Central, la Presidencia de la República, Poder Legislativo o el programa Vida Mejor., es decir; el raleo o la menor consistencia de la leche; por ejemplo, es un efecto colateral de la decisión de devaluar el Lempira de manera permanente a través de una tasa como el 5% anual.
La decisión de subastar el Lempira, al igual que como se subastaban los indios en la todavía no muy antigua dominación española, lleva implícita la orden de siempre ofertar menos dólares por más Lempiras. Aunque es dolorosa la analogía de la subasta de esclavos, recordemos que se trata del trabajo humano, categoría originalmente tratada por los clásicos de la economía como Smith y David Ricardo.
En 1989, un Lempira equivalía a 0.50 centavos de Dólar y; no obstante, ya en 2018 el valor alcanzado es de 0.04 centavos de Dólar. Este deslizamiento, resbalamiento inexorable del poder adquisitivo de la gran mayoría de hondureños, obedece claramente a la presión de los Organismos Financieros Internacionales, exportadores, sistema financiero nacional, y a la gran simpatía de la administración tributaria; ya que la devaluación opera como levadura que mágicamente eleva la masa anual de los tributos, sobre todo impuestos indirectos, por la relación directa -causalidad- del incremento de precios de bienes y servicios. Provocando mayores ingresos para cubrir un Presupuesto abultado. Pero, a costa de la pérdida de poder adquisitivo. Devaluación a pesar de alcanzar el récord de tener Reservas Internacionales Netas (RIN) suficientes para cubrir más de 5 meses de importaciones. Una total paradoja, ya que las RIN son un soporte en la estabilidad de las monedas (supuestamente en el axioma del mercado; oferta y demanda).
La devaluación no es un fenómeno aleatorio producto de la interacción de las fuerzas del mercado para Honduras -oferta y demanda de Divisas-. La devaluación es un evento programable, como usted o cualquier persona programa la frecuencia de su radio: esta es la emisora que quiero escuchar; “Este es el tipo de cambio que nos conviene” dirían los operadores cambiarios del Banco Central de Honduras (BCH), declaraciones sustentada, también, por el Índice de Tipo de Cambio Efectivo Real (ITCER), que “mide la evolución de la competitividad de las exportaciones hondureñas respecto a sus principales socios comerciales, para lo que se considera el comportamiento de los tipos de cambio nominales y la inflación” (BCH, 2015). Por eso, usted escucha al Presidente del BCH enredarse en la formula, metiendo inflación y tipo de cambio de aquí, de allá y más allá.
El Lempira ha sido tratado como un objeto sujeto a devaluación. La programación de la Pérdida de Poder Adquisitivo del Lempira es un verdadero programa colocado, cada año, en el Programa Monetario del BCH. El Lempira se seguirá devaluando ad-infinitun. Esta es la lógica nefasta del modelo económico vigente: empobrecer el poder adquisitivo del trabajo hondureño por siempre.
Lo cual, no dudamos que existen otros factores contribuyentes… como la adopción del Libre Comercio y/o las exigencias del FMI para contener la masa salarial y el peso ominoso de las reformas fiscales. Sumado a la perseguir un supuesto tan imaginario como el Vellocino de oro: la Inversión Extranjera Directa que vendría atraída por la constante devaluación del Lempira y los bajísimos niveles salariales. Sin embargo, el oro nunca llegó a Honduras, seguimos teniendo insipientes ingresos de divisas por la IED. Podríamos decir de este proceso: “no por más devaluar se atrae más inversión extranjera directa”.
Nosotros, los de FOSDEH, afirmamos de manera contundente que la devaluación del Lempira es la primera fuerza condicionante de pobreza y es la misma que impulsa el exilio forzado de miles de hondureños a otros sitios donde valga más la moneda, donde valga más el trabajo humano.
Hay que afirmar, que el Tipo de Cambio de una moneda puede influenciar el nivel de pobreza de un país; equivalente a decir, que el caudal de los ríos se relaciona con la cantidad de agua que se vierte por las lluvias, si llueve poco el caudal de los ríos es pequeño. Si se devalúa en exceso la pobreza también crece…
Un ejemplo de cómo afecta a los ciudadanos

Una manera de verlo mejor, el fenómeno de la devaluación es pensar que los miembros de un hogar determinado no pudieron acudir a un mercado cercano debido a que los ríos crecidos les impedían el paso. Resulta que durante una semana de esperar que bajase el caudal de los ríos, el ama de casa tiene presupuestado que con 100 Lempiras traerá: un par de baterías (L12 el par), un galón de gas (L30), un tratamiento para la Malaria (L35) y 5 libras de harina de trigo (L23) y; no obstante, esa semana el Lempira se devaluó 15% frente al Dólar y los precios variaron: L14 el par de baterías, L 34.5 el galón de gas, L 40 el tratamiento para la Malaria y L 27 las 5 libras de harina de trigo. Así nos empobrecen las autoridades monetarias. Ahora, aquella pequeña canasta de bienes cuesta 115 Lempiras. Aquí, el ama de casa podrá imputar el cambio de precios al caudal incrementado del río y nunca imaginará que alguien, en un Banco Central, haya decido que se necesite más de un 15% adicional de Lempiras para adquirir un Dólar. Esto si lo sabrán muy bien los importadores y procederán a cambiar el precio de sus inventarios para asegurar su reposición física y la ganancia planeada. El ama de casa mencionada tendrá que extraer 15 Lempiras adicionales de sus ahorros o los tomará prestado de algún familiar o prestamista informal que le cobrará una tasa determinada de interés. Así opera el fenómeno del empobrecimiento por cambios en los precios producto de la devaluación del Lempira.
Seguramente, nuestra ama de casa le reclamará a su marido; que será necesario subir el precio del maíz producido por ellos, sembrado en su pequeño espacio de suelo, para resarcirse de los L15 perdidos. Al siguiente invierno ocurrirá lo mismo y; en 5 inviernos después, habrá perdido entre 30% y 50% de su poder adquisitivo. No hay forma de argumentar que a hogares pobres la devaluación sea equivalente a un regalo inusitado de bienestar y prosperidad. Bajo el marco de la coyuntura de intensificación de la migración de Honduras hacia Estados Unidos, ¿Cómo argumentar que no existe malestar social en Honduras?





