En su primer discurso sobre el estado de la Unión, chovinista y sin autocrítica, el mandatario presumió de la buena marcha de la economía y de su reforma fiscal. Cargó contra «las fronteras abiertas que han permitido la llegada de drogas y pandillas», insistió en el muro con México y pidió «reconstruir el arsenal nuclear».
El presidente estadounidense, Donald Trump, defendió este martes el «extraordinario éxito» que, según dijo, ha logrado desde que llegó al poder hace un año, y argumentó que lo hizo con «la idea muy clara y la misión honrada» de «hacer a Estados Unidos grande de nuevo». «En el último año hemos hecho increíbles avances y logrado un éxito extraordinario», dijo Trump al comienzo del primer discurso de su presidencia sobre el estado de la Unión, ante el Congreso estadounidense, en Washington. «Hemos afrontado retos que esperábamos, y otros que no podríamos haber imaginado nunca.

Hemos compartido las mieles de la victoria y los dolores del sufrimiento. Hemos soportado inundaciones, incendios y tormentas. Pero a través de todo, hemos visto la belleza del alma de Estados Unidos, y el acero en la espina dorsal de Estados Unidos», dijo.
El presidente llamó a los demócratas y republicanos del Congreso a «dejar un lado las diferencias» y trabajar juntos: «Esta noche hago un llamamiento a todos nosotros para que dejemos nuestras diferencias y busquemos la unidad para cumplir con las personas que nos eligieron para que les sirviéramos», dijo Trump.

Estados Unidos se encuentra en un momento «fuerte» porque su pueblo también lo es, afirmó Trump, añadiendo que su Gobierno está construyendo una nación «segura, fuerte y orgullosa». Trump presumió de la buena marcha de la economía y de su reforma fiscal para asegurar que el país está viviendo un «nuevo momento estadounidense» y que, juntos, todos sus ciudadanos pueden «lograr cualquier cosa». «Nunca ha habido un mejor momento para comenzar a vivir el sueño estadounidense», dijo el presidente ante ambas cámaras del Congreso.
El presidente apeló a su base de conservadores evangélicos al declarar que la fe y la familia son el centro de la vida del país, y al presumir de sus esfuerzos para «proteger la libertad religiosa». «En Estados Unidos sabemos que la fe y la familia, no el Gobierno y la burocracia, son el centro de la vida estadounidense. Nuestro lema es: ‘Confiamos en Dios'», declaró.





