“Él pretendía recuperar bienes, dinero que dejó hace años en manos de narcos y que muy seguramente heredaron o recibieron familiares de los mismos. A ellos es a los que venía presionando y son los que lo denunciaron”, explicó una fuente a El Tiempo.
La misma fuente contó a El Tiempo que el organismo de Control de Aduanas e Inmigración (ICE, por sus siglas en inglés) había participado en la investigación.
Popeye se había presentado como el jefe de sicarios de Pablo Escobar en el cartel de Medellín. Fue condenado a 52 años de prisión en 1992 y confesó haber participado en unos 300 homicidios, y haber ordenado unos 3.000 más.
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En una entrevista en 2017, una fuente de la Oficina de Envigado —la agrupación de organizaciones criminales de Medellín que controla la mayor parte del hampa de la ciudad— comentó a InSight Crime que Popeye extorsionaba a testaferros del difunto Escobar, quienes habían conservado bienes vinculados a las actividades ilícitas del cartel de Medellín.
Fuentes cercanas al caso, que hablaron con un medio de noticias colombiano parecieron confirmar esa información.






