La reelección del presidente Daniel Ortega para un cuarto mandato consecutivo en Nicaragua fue rechazada por Estados Unidos, la Unión Europea y varios países latinoamericanos, pero aplaudida por los aliados de los gobiernos socialistas.
Los aliados del exguerrillero sandinista.
RUSIA, consideró que la votación se dio «en el respeto de la ley», según indicó en rueda de prensa su ministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov.
El canciller incluso condenó y consideró «lamentable» la decisión de la Casa Blanca de desconocer el sufragio. «Las elecciones se produjeron de forma ordenada, en pleno respeto de la legislación nicaragüense».
VENEZUELA, fuerte aliado de Managua, desestimó las críticas hacia un «proceso electoral tranquilo» y en cambio instó a «rechazar la injerencia de Washington en América Latina».
¿Debemos rechazar un proceso electoral tranquilo, en paz (…) que ratifica a un gobierno con un proyecto político que ha garantizado felicidad, alegría, éxito, tranquilidad, progreso, estabilidad a su pueblo? No», aseguró el canciller Félix Plascencia, quien habló en la misma conferencia de prensa que Lavrov.
CUBA, otro firme aliado del gobierno nicaragüense, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, felicitó en Twitter «al hermano pueblo de #Nicaragua, a Daniel Ortega y a Rosario Murillo, por el resultado de las elecciones de este domingo, que fueron una demostración de soberanía y civismo ante la cruel campaña mediática que sufren».
BOLIVIA, el gobierno del mandatario izquierdista Luis Arce «saludó» también el resultado de los comicios. «Estamos seguros que con la participación mayoritaria y el respeto del voto popular se fortalece la democracia, como ejercicio pleno de la soberanía del pueblo», dijo la cancillería en un boletín.





