Cuatro miembros de la pandilla 18 fueron ultimados por sus compañeros de celda en la cárcel de máxima seguridad de La Tolva o “El Pozo II”, en Morocelí, El Paraíso, como protesta porque las autoridades del Instituto Nacional Penitenciario (INP), mantienen suspendidas las visitas conyugales, según un rótulo dejado sobre los cadáveres.
Las víctimas son: el cabecilla Fredy Isaac Silva González, Ricky Geovanny Sabillón Pérez, Marlon Jafet Arrazola Raudales y Ángel Alfonso Martínez Velásquez, todos miembros activos de esa asociación ilícita.

Según el informe forense, el hecho violento se reportó la tarde noche del miércoles anterior en el módulo 2 de mínima seguridad, donde guardan prisión los miembros de esa estructura criminal.

A los custodios, los mismos reclusos les avisaron que en un patio estaban los cuerpos de cuatro de sus compañeros. Cuando los agentes penitenciarios fueron a corroborar la información, encontraron la escena dantesca de los cuatro muertos, presentando severos golpes en los rostros y otras partes del cuerpo.
Según las informaciones, los reos tenían unas dos horas de haber sido ultimados mediante asfixia mecánica o estrangulamiento y a golpes.
Enseguida, al centro penitenciario llegaron agentes policiales y militares para reforzar la seguridad en esa cárcel. Al centro también se presentaron algunos familiares de los reclusos y representantes de organizaciones de derechos humanos, para determinar lo acontecido.


Lo que tiene preocupados a los hondureños es el «INDULTO»
El indulto penitenciario ofrecido por la Presidenta Xiomara Castro pone a las puertas de la liberación de reos, estimó el presidente del no gubernamental Comité de Defensa de los Derechos Humanos en Honduras (Codeh), Hugo Maldonado.
“Me parece que doña Xiomara ya tiene un diagnóstico sobre la situación que viven los centros penitenciarios a nivel del país. No podemos tener más de 22,000 privados de libertad haciendo nada.

La mandataria anunció este indulto la semana anterior al recibir el bastón de la Policía Nacional.
“Creo que bien se puede descongestionar entre un 50 a un 60 por ciento de los privados de libertad, dependiendo de la voluntad política”, precisó.
Maldonado sostuvo que el hacinamiento actual en las cárceles hondureños, propicia los crímenes entre reos y la corrupción, porque los custodios mantienen una amistad manifiesta con los grupos de poder al interior de los recintos penitenciarios, volviéndolas ingobernables.





