Managua, Nicaragua.
El arresto del obispo nicaragüense Rolando Álvarez es el capítulo más reciente de un último
año especialmente convulso para la Iglesia católica de Nicaragua con el Gobierno que
preside el sandinista Daniel Ortega, quien ha tildado de “golpistas” y “terroristas” a
los jerarcas.
El líder sandinista aseguró que los obispos nicaragüenses, en medio de la revuelta, le
dieron un “ultimátum” para que dejara el poder en 24 horas, y luego de ese encuentro, según dijo entonces: “dijimos que teníamos que recuperar la paz, porque en esos días no había paz en Nicaragua, lo que había era terror, y el país estaba paralizado”.
La Policía Nacional y civiles encapuchados y armados, afines al sandinismo, neutralizaron
las manifestaciones antigubernamentales, dejando al menos 328 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque organismos locales elevan la cifra a 684 y el Gobierno reconoce 200.
ARRESTAN A SACERDOTES
La escalada gubernamental contra la Iglesia católica alcanzó al obispo Álvarez, muy crítico
de Ortega, quien fue sustraído la madrugada del viernes por agentes policiales de la curia
episcopal de la Diócesis de Matagalpa, donde estaba confinado desde hacía 15 días.
Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de
Estelí, se encuentra bajo “resguardo domiciliar” en Managua, según la Policía, que lo
acusa de intentar “organizar grupos violentos”, supuestamente “con el propósito de
desestabilizar al Estado de Nicaragua y atacar a las autoridades constitucionales”, aunque de momento no han ofrecido pruebas.
Previo a su arresto domiciliario, el Gobierno sandinista cerró al menos ocho estaciones
de radio católicas y sacó de la programación de la televisión por suscripción a tres canales
católicos.
“Esta escalada de confrontación de los Ortega-Murillo en contra de la Iglesia en realidad se corresponde con su estrategia de institucionalizar el Estado policial sobre Nicaragua y esto pasa intentando terminar de silenciar todas las voces críticas o no subordinadas que existen”, según un análisis del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam), un centro de pensamiento integrado por investigadores centroamericanos de distintas disciplinas.
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